Contents

Inicio

PREFACIO

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO UNO: Bendiciones y recompenzas del ayuno

Hadith #1: Las abundantes bendiciones por las buenas acciones durante Ramadán

Hadith #2: Cinco dones especiales a esta Ummah

Hadith #3: Tres tipos de personas despreciadas por Yibril ('aleihis salám)

Hadith #4: Misericordia, perdón, y aceptación de las súplicas

Hadith #5: Liberación del Fuego

Hadith #6: Infalible aceptación de las súplicas de tres tipos de personas

Hadith #7: Las bendiciones del suhúr

Hadith #8: Pérdida de la recompensa del ayuno

Hadith #9: El ayuno, un escudo contra Shaitán

Hadith #10: La pérdida de un día de ayuno en Ramadán, no puede ser compensada con toda una vida de ayuno voluntario

CAPÍTULO DOS: Lailatul Qadr (La Noche del Decreto)

Hadith #1: Un medio para el perdón de los pecados

Hadith #2: Una noche mejor que mil meses

Hadith #3: El descenso de Yibril ('aleihis salám) y la complacencia de Alláh

Hadith #4: Las diez últimas noches de Ramadán

Hadith #5: Pérdida de la fecha exacta de Lailatul Qadr

Hadith #6: Características de Lailatul Qadr

Hadith #7: Súplicas especiales para decir en esa noche

CAPÍTULO TRES: I'tikáf (Retiro en la Mezquita)

Hadith #1: El Profeta (sallalláhu `aleihi wa sallam) realiza I'tikáf en busca de

Hadith #2: Protección de los pecados y un medio de obtener recompensas

Hadith #3: Ibn ‘Abbás (radialláhu ‘anhumá) interrumpe su i'tikáf

Hadith #4: Resumen de las virtudes y recompensas del ayuno y del 'id

POEMAS DEL AUTOR

TRANSLITERACIÓN FONÉTICA

PREFACIO

Este libro es una simple traducción al español de un célebre libro en el idioma urdu escrito por Sheij Al Hadith Mauláná Zakariyyá (rahmatulláhi 'aleihi) de Saháranpúr, India.

El Sheij Zakariyyá (rahmatulláhi 'aleihi) era uno de los grandes sabios del hadith en el mundo, e indudablemente era uno de los más grandes profesores espirituales de su época, teniendo miles de discípulos en India, Pakistán, Malasia, Sudáfrica, Inglaterra, etc., El Sheij Zakariyyá no necesita ninguna presentación como ‘Álim, Sheij o guía espiritual, pues él siguió los pasos de los ilustres hijos del Islam, es decir, del Sheij Al Hind Mauláná Mahmúd Al Hasan, Sheij Mauláná Raipúri, Sheij Mauláná Ashraf ‘Ali Thánwi, Sheij Mauláná Madani, Sheij Mauláná Jalil Ahmad, Sheij Mauláná 'Uthmáni y Sheij Mauláná Ilyás (Rahmatulláhi 'aleihim) etc.

Sus numerosos trabajos en urdu y árabe han beneficiado a millones de personas y se han expandido muy lejos en el mundo.

Por el beneficio natural de este libro, nuestros mayores nos han recomendado traducirlo al español, este esfuerzo humilde está dirigido a todos los musulmanes de habla hispana.

Que Alláh acepte esta obra y la haga un medio de beneficio para todos. Que Alláh acepte el trabajo y el esfuerzo de aquellos que han participado en la producción de este libro. Es nuestro ferviente du’á que Alláh nos de la habilidad de servir al Islam y a los musulmanes en todos los tiempos, Ámin

Suleman Yusuf Jada

Santiago, Chile

Yumádal Ujrá 1428 - Julio 2007

En el Nombre de Alláh, el Clemente, el Misericordioso

INTRODUCCIÓN

Todas las Alabanzas pertenecen a Alláh Ta'álá, y sean las bendiciones, sobre Su Mensajero elegido (sallalláhu 'aleihi wa sallam).

Esta es la traducción de algunos ahádith que han sido narrados acerca del mes de Ramadán. El misericordioso Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam), ha mencionado una gran cantidad de virtudes para los musulmanes, las que se presentan en cada uno de los capítulos siguientes. Apreciar estas virtudes adecuadamente, requeriría que diéramos nuestras vidas por ellas. Sin embargo, nuestro descuido y negligencia son tan grandes, que ni actuamos de acuerdo a estas virtudes, ni nos empeñamos en hacerlo. De hecho, son muy, pocos los que tienen conocimiento acerca de ellas.

Mi objetivo al recopilar estos ahádith, es que sirvan de apoyo a los A-immah (plural de Imám) en las mezquitas, a los que dirigen la oración del taráwih, y a otros musulmanes instruidos que tengan interés de corazón por nuestro Din, para que sean leídos y explicados en las mezquitas durante los primeros días de Ramadán (o incluso antes), de manera que, gracias de la Inmensa Misericordia de Alláh Ta'álá y las enseñanzas de Su Amado Profeta (sallalláhu 'aleihi wa sallam), podamos dedicar la debida atención a ellos y recibamos las bendiciones de Alláh Ta'álá durante este mes sagrado. Esto nos puede llevar a actuar de acuerdo a como Alláh Ta’álá lo ha ordenado y a apartarnos de cometer malas acciones.

Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Si Alláh Ta'álá te utiliza para guiar a una persona hacia el bien, eso es mejor para ti que un camello rojo" (algo que es considerado como la más preciada de las posesiones).

Ramadán es para los musulmanes un gran favor, y sólo puede ser considerado así cuando se le otorga ese valor, de otro modo, este mes pasará sin que hayamos sido capaces de obtener ninguna ganancia de él. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Si mi Ummah entendiese lo que realmente significa el mes de Ramadán, desearían que durase un año" . Todos saben que ayunar un año completo es muy difícil, pero es tan grande la recompensa de Ramadán que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) ha dicho que las personas desearían ayunar el año completo.

Otro hadith dice que: "Ayunar en Ramadán, y ayunar tres días de cada mes apartará el mal del corazón" . Los sahábah (radialláhu 'anhum), los compañeros del Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam) solían ayunar incluso, cuando se encontraban en yihád y cuando estaban en viajes agotadores, a pesar de estar autorizados por Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) para romper su ayuno. Al final, Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) les prohibió ayunar; tanto era lo que se esforzaban para no perder las bendiciones de Alláh. El Imám Muslim (rahmatulláhi 'aleihi) narra que en cierta ocasión los sahábah (radialláhu 'anhum) se encontraban de viaje para ir al yihád, era un tiempo extremadamente caluroso, y debido a su pobreza, no tenían ni siquiera una prenda que les permitiese hacer algo de sombra para protegerse del calor, estaban tan débiles que no pudieron soportar la excesiva temperatura y cayeron extenuados. En estas condiciones era que muchos de ellos ayunaban.

Hay numerosos ahádith en que se explican las bendiciones de Ramadán, no me es posible reunirlos todos aquí, y además, si después de nombrarlos y explicarlos, probablemente se aburran de leer.

Sin embargo, es tiempo de que refresquemos nuestras mentes con ellos, después de todo, no necesitamos demostrar lo mucho que nos hemos desinteresado por nuestro Din y que nuestra negligencia sea cada vez mayor respecto del ‘Ilm (conocimiento) y los 'amál (obras virtuosas).

En estos aspectos, cada uno debe evaluarse a sí mismo, por esta razón, he pensado que veintiún ahádith serán suficientes, y por eso fueron divididos en tres capítulos:

Capítulo Uno: Las Virtudes de Ramadán (diez ahádith)

Capítulo Dos: Lailatul Qadr (siete ahádith)

Capítulo Tres: I'tikáf (tres ahádith)

Al finalizar este libro, he incluido el hadith más largo a modo de conclusión. ¡Quiera Alláh Ta'álá aceptar este trabajo por Su Misericordia y las bendiciones de Su amado Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam), y me conceda a mí y a todos los musulmanes el taufiq (habilidad) para beneficiarnos de Él! Ciertamente Él es Bondadoso, el Más Generoso y el Más Amable. Ámin.

Hadith Número Uno

Narró Salmán (radialláhu ‘anhu) que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo en una jutbah (sermón), a fines del mes de Sha'bán: "¡Oh gentes! Un mes auspicioso y bendito ha descendido sobre ustedes. En dicho mes hay una noche que es superior a mil meses (por ejemplo, las 'ibádát (adoraciones) realizadas en esa noche, son superiores a las 'ibádát que podrían hacerse en mil meses). Alláh Ta'álá ha hecho obligatorio el ayuno y ha decretado la vigilia voluntaria por la noche (salátut-taráwih). Una acción nafl (voluntaria u opcional) realizada durante este mes con el propósito de acercarse a Alláh Ta'álá, es igual a una acción fard (obligatoria) realizada durante otro mes. Una acción fard realizada en este mes, es igual a setenta acciones fard de otros meses".

"Este mes, es el mes de la paciencia, y la recompensa por la paciencia es el Yannah (el Paraíso). Es el mes de la amabilidad hacia nuestro prójimo. Es el mes donde la provisión del verdadero creyente es aumentada. A quien le dé a un ayunante algo para romper su ayuno, sus pecados le serán perdonados y será salvado del fuego de Yahannam (Infierno). Para el que da el alimento se dará tanta thawáb (recompensa) como la del ayunante a quien le fue dado algo para iftár sin que la recompensa de éste disminuya en lo más mínimo".

Los sahábah (radialláhu 'anhum) dijeron: "¡Oh Rasúlulláh! Ninguno de nosotros tiene los medios para dar algo como iftár a alguien" (refiriéndose a una comida completa). Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Alláh concede esta misma recompensa, incluso para aquél que da a otro un dátil, un trago de agua o leche para que rompa su ayuno (como iftár)".

"Este es el mes en cuya primera parte Alláh concede misericordia, en cuya mitad Él concede el perdón y en la última parte Él concede la liberación del fuego de Yahannam".

"Para quien alivie la carga de trabajo de sus sirvientes durante este mes, Alláh le perdonará y le liberará del fuego de Yahannam”.

"Y durante este mes, cuatro cosas deben hacerse abundantemente, dos de ellas serán para complacer a vuestro Señor, mientras las otras dos son para ustedes mismos. Lo que deben hacer para complacer a vuestro Señor es repetir abundantemente: "Lá iláha illalláh" y la segunda es hacer mucho istigfár (pedir perdón a Alláh). Respecto de aquellas que son para ustedes mismos, es pedir a Alláh la entrada al Yannah y pedir refugio en contra de Yahannam".

"Y para cualquiera que dé a un ayunante agua para beber, Alláh le concederá que pueda beber de mi fuente, donde después de haber bebido nunca más se volverá a sentir sed hasta que se entra en el Yannah".

Reportado por Ibn Al Juzaimah.

Comentario

Todos los puntos sobre los que trata este hadith, han sido enfatizados en muchas otras narraciones y se refieren a las grandes virtudes que contiene el mes de Ramadán. En él hay varios asuntos importantes que debemos notar:

Primero, Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dirigió este sermón en los últimos días del mes de Sha'bán por la obvia razón de que él (sallalláhu 'aleihi wa sallam) trataba de inculcar en nosotros el gran valor de este mes, para que recordásemos y no dejásemos escapar, ni siquiera un segundo de él, sin haberle dado su debida importancia. Luego, dirigió la atención hacia Lailatul Qadr (Sobre la que hablaremos más adelante).

Finalmente, llamó la atención acerca del hecho de que Alláh Ta'álá decretó que el ayuno fuera obligatorio, Quien también hizo sunnah (tradición profética) la oración del taráwih durante las noches de Ramadán.

De este hadith se entiende que la orden de realizar la oración del taráwih proviene de Alláh Ta'álá. Al mismo tiempo, en todos los ahádith donde Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dice: "Lo he hecho una sunnah" es para enfatizar la importancia que tiene. Todas las autoridades de "Ahlus-sunnah wal yamá'ah", están de acuerdo sobre el hecho de que el saláh del taráwih es sunnah (Burhán, menciona que sólo Rawáfid (secta shiita) le niega esta cualidad).

El Sheij Sháh Abdulhaq Dehlawi (rahmatulláhi 'aleihi) escribió en su libro "Má Thabata Bis-Sunnah" que: "Si las personas de cualquier poblado faltan a cumplir con la oración del taráwih, entonces su gobernante musulmán debe obligarlos a hacerlo".

Aquí debe ponerse atención en un punto, mucha gente es de la opinión que uno puede escuchar la recitación completa del Corán en una mezquita durante ocho o diez noches y luego dejar de hacer la oración del taráwih con la yamá'ah, puesto que el beneficio de la sunnah ya habría sido conseguido. Esto es incorrecto, pues por cumplir una sunnah se deja de cumplir con la otra. Primero, es sunnah escuchar la recitación completa del Corán durante la oración del taráwih y, en segundo lugar, es sunnah también rezar en yamá'ah esta oración. Ambas sunan deben ser observadas con particular cuidado.

Como aquellos que se encuentran de viaje, no pueden cumplir con estas dos sunnah, porque no tienen certeza acerca de dónde se encontrarán, se recomienda que durante los primeros días de Ramadán escuchen todo el Corán en taráwih, de manera que completen la recitación del Corán y que acudan a rezar en yamá'ah cada vez que tengan la oportunidad. De este modo, junto con lograr la lectura de todo el Corán no interrumpirán su trabajo.

Otro punto destacable en la lectura de este hadith, es que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) nos informa en él que cada obra voluntaria (nafl) que hagamos durante el mes de Ramadán, será recompensada como una obligatoria (fard) realizada en tiempos normales, y que una acción obligatoria en Ramadán recibirá, a su vez, la recompensa de setenta faráid realizados en tiempos normales.

Nuestras Faltas

Aquí debemos preguntarnos a nosotros mismos: ¿Qué importancia le damos a nuestras 'ibádát (actos de adoración) durante el mes de Ramadán? ¿Cuánta importancia le otorgamos a nuestras acciones obligatorias? ¿Cuánto incrementamos nuestras acciones voluntarias?.

Respecto de las acciones fard, vemos que muchas personas después de haber comido el suhúr (comida liviana que antecede al ayuno) se van a la cama sin haber rezado la oración del fayr. Otros rezan esta oración, pero no en yamá'ah.

Da la impresión que agradecemos a Alláh Ta'álá por los alimentos que hemos tomado en el suhúr, no por cumplir con la obligación más importante o no por hacerla en yamá`ah. Este saláh ha terminado incorrectamente, Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "No hay saláh para aquellos que viven cerca de la mezquita, excepto en la mezquita".

En el libro "Madháhire Haq" (comentario del Mishkát) encontramos que no hay recompensa por el saláh de aquellas personas que no cumplen con hacer el saláh en yamá'ah sin una excusa o razón válida.

Del mismo modo, encontramos casos en que por tomar el iftár hay gente que no alcanza a hacer su oración del magrib, mientras que otros pierden el primer takbir (cuando se dice Alláhu ákbar), o pierden la primera raka'ah. También hay quienes se apresuran por terminar el saláh del taráwih temprano, o incluso, rezan la oración del ‘ishá antes del tiempo.

Este es el modo en que nos preocupamos por nuestra oración obligatoria durante el mes de Ramadán. Se llega, incluso, a perder el cumplimiento de tres obligaciones por hacer una, como cuando llega el tiempo del saláh del dhuhr y lo perdemos por quedarnos durmiendo, para luego dejar pasar el tiempo del 'asr, pues nos encontramos inmensamente ocupados comprando, vendiendo y cocinando para preparar el iftár.

Si esto es lo que acontece durante Ramadán con los faráid (plural de fard, obligatorio), podemos imaginar lo que ocurre con los nawáfil (plural de nafl, obras voluntarias). Por irnos a dormir, dejamos de lado la oración del shurúq (después de la salida del sol) y del duhá (media mañana) o la de auwábin (oración voluntaria, aparte de la sunnah después del magrib). Estamos tan ocupados con el iftár que al momento de pensar en el taráwih ya ha pasado una hora completa y ésta oración del auwábin también se ha perdido. Qué decir del tahayyud (oración voluntaria que se hace en la última parte de la noche), cuyo tiempo coincide con el del suhúr y también lo perdemos. ¿Cuándo habrá entonces algún momento para oraciones nawáfil? Esto se debe nada más que a la falta de interés y de ganas de hacerlas.

"SINO QUIERES HACER ALGO,

HABRÁ MILES DE EXCUSAS"

Al contrario de lo anteriormente dicho, vemos que hay quienes encuentran tiempo para realizar todas estas 'ibádát. Personalmente he visto a mi profesor Sheij Jalil Ahmad (rahmatulláhi 'aleihi) en mes de un Ramadán, siendo él un hombre anciano, débil y enfermo, que leía un yuz (una de las treinta partes en las que se divide el Corán) y cuarto del Corán en la oración voluntaria después del magrib. Luego, se iba a comer y en esto tardaba alrededor de treinta minutos y después de terminar con otras necesidades previas a la oración del taráwih, rezaba este saláh que dura aproximadamente dos horas y media en India y tres en Al Madinah Al Munauwarah, donde también estuvo. Posteriormente, se iba a dormir durante dos a tres horas (dependiendo de la estación) para levantarse a recitar el Corán en tahayyud hasta cerca de treinta minutos antes del saláh del fayr. Después de tomar el suhúr, se quedaba leyendo el Corán y algunas wadháif (súplicas diarias) hasta que llegaba el tiempo para rezar el fayr, y cuando terminaba esta oración se quedaba meditando (muráqabah) hasta el tiempo del shurúq, después de esto se ponía a escribir su famoso libro "Badhlul Mayhúd" (comentario sobre Abú Dáwúd), luego se dedicaba a responder cartas hasta el mediodía. Luego de ello, se iba descansar hasta el dhuhr y, finalmente, entre el dhuhr y el `asr solía recitar el Corán. Desde la oración del 'asr hasta el magrib se dedicaba a hacer dhikr (recuerdo de Alláh) y a responder las consultas de los que le visitaban. Cuando terminó de escribir su libro, se pasaba la mañana de Ramadán en tiláwah (recitación del Corán) y en la lectura de importantes obras religiosas, especialmente: "Badhlul Mayhúd" y "Wafa Al Wafa". Este era su programa diario de 'ibádah voluntaria durante el año, pero en Ramadán, él dedicaba más tiempo a ellas y prolongaba los raka'át de sus oraciones.

Para una persona común, observar las rutinas especiales que otros piadosos predecesores aplicaban en Ramadán sería muy difícil. El Sheij Al Hind Mahmúdul Hasan (rahmatulláhi 'aleihi), solía permanecer en oración voluntaria desde el taráwih hasta el fayr y oía la recitación de diferentes huffádh (memorizadores del Corán, plural de háfidh) uno tras otro.

El Sheij Sháh Abdurrahim Raipúri (rahmatulláhi 'aleihi) estaba siempre ocupado en la recitación del Corán durante los días y noches de Ramadán y por lo mismo, no tenía tiempo para atender la correspondencia o a quienes le visitaban, excepto algunos pocos a quienes podía ver después del taráwih mientras bebía una taza de té.

Consejo

La razón para mencionar las obras que estos virtuosos hombres desarrollaban durante Ramadán, no es para leerla solamente, sin sacar ninguna lección de ellas, sino que han sido escritas con el propósito de que cada uno de nosotros, dentro de nuestra propia capacidad, desarrollemos el coraje y la destreza de seguir estos nobles ejemplos. Cada programa de nuestros piadosos predecesores tenía su propia especialidad.

¡Qué maravilloso sería que aquellos que no están presionados por las actividades de la vida mundana hiciesen su mejor esfuerzo por enmendar su vida religiosa en este mes después de haber dejado que once meses del año pasasen sólo para destruirse!

Aquellos que deben acudir a las ocho, nueve o diez de la mañana a sus oficinas, ¿Qué problema tendrían en gastar el tiempo que resta entre el fayr y su hora de entrada al trabajo para recitar el Corán? En fin, siempre encontramos tiempo para nuestras necesidades mundanas a pesar de las horas de oficina.

A quienes trabajan en agricultura, y que normalmente no dependen de otros, nada les impide recitar el Corán en sus granjas o adecuar su rutina diaria. Igualmente a los hombres de negocios, vendedores y mercaderes, nada debe detenerlos de recitar el Corán durante sus horas de trabajo o de hacer un alto en su labor para dedicarse a la recitación. Después de todo, existe una relación muy estrecha entre el Corán y el mes de Ramadán. Casi todas las Sagradas Escrituras que existen fueron reveladas durante este mes. Además en Ramadán, el Corán fue traído desde "Al-Lauhul Mahfúdh" (la Tabla Protegida) hasta el cielo del mundo "Samá ud-Dunia", y desde ahí fue siendo revelado poco a poco al Profeta Muhammad (sallalláhu `aleihi wa sallam) durante veintitrés años.

El Profeta Ibráhim ('aleihis salám) recibió las escrituras, entre los días primero y tercero de este mes sagrado. El Profeta Dáwúd ('aleihis salám) recibió el Zabár, entre los días doce y dieciocho, Másá ('aleihis salám) en el día sexto recibió la Tauráh y el Profeta 'isá (Jesús) ('aleihis salám) recibió el Inyil en el día doce o el trece.

De esto se desprende la gran conexión que existe entre las divinas escrituras y el mes de Ramadán. Por ello, debemos leer el Corán tanto como sea posible, pues tal era el hábito de nuestros piadosos ancestros. Yibril ('aleihis salám) solía recitar el Corán completo a nuestro Profeta (sallalláhu 'aleihi wa sallam) en el mes de Ramadán. En algunas narraciones se ha dicho que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) solía recitarlo y Yibril ('aleihis salám) lo escuchaba. A partir de estos relatos, los `ulamá (sabios religiosos) han concluido que es mustahab (recomendable) leer el Corán de tal manera que, cuando alguien recita, los demás lo escuchen.

Entonces recitemos el Corán tanto como se pueda y no malgastemos el tiempo que nos quede libre. Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) dirigió nuestra atención hacia otros asuntos y nos aconsejó que los practicásemos constantemente. Estos son: recitar la Kalimah Tayyibah (Lá iláha illalláh), hacer istigfár (pedir perdón de Alláh); pedir el Paraíso y buscar el refugio contra el Fuego.

Por ello, debemos considerar un honor gastar mucho tiempo en estas recitaciones, pues sería una valoración auténtica de las enseñanzas de Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam). ¿Es tan difícil después de todo mantener la lengua ocupada con la recitación del salawát (salutaciones) o con "LA iláha illalláh", mientras cumplimos con nuestras obligaciones diarias?

“AUNQUE ESTÉ EN DIFÍCILES CONDICIONES,

NO ME DESCUIDO DE TU RECUERDO”

En el mismo hadith, Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo entre otras cosas, que Ramadán es el mes de la paciencia. Por lo tanto, aunque se sientan dificultades durante el ayuno, debemos mantenerlo, no debemos quejarnos como la gente que está acostumbrada a reclamar durante días calurosos. Si por casualidad alguien pierde el suhúr, comienza con los reclamos tempranamente. Igualmente, si se hace difícil rezar durante el taráwih, se debe mantener la paciencia. No debemos considerarlos como calamidades o pruebas, pues nos veríamos privados de sus bendiciones. Somos capaces de apartarnos de la comida, la bebida y otras cosas por los beneficios mundanos pero, ¿Qué importancia y posición pueden tener estas cosas en comparación con la Complacencia de Alláh?

Compasión por los desafortunados

El Profeta (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo que éste es un mes de amabilidad en que debemos mostrar compasión por los pobres. Si hemos preparado 10 cosas para el iftár, al menos 2 ó 4 de ellas deben ser para los pobres. Por lo tanto, de acuerdo con nuestra capacidad, una parte de nuestro iftár y del suhúr debemos compartirla con los pobres. De hecho, los pobres deberían recibir un trato preferente y si no, como mínimo, uno que sea igualitario.

Como en todos los aspectos de la vida, los sahábah (radialláhu 'anhum) fueron el más claro ejemplo de amor y compasión por los pobres y es nuestro deber el tratar de imitarlos, y sólo los más valientes pueden hacerlo. Los ejemplos son muchos, pero aquí citaremos sólo uno para darnos una impresión de lo que fueron los sahábah (radialláhu 'anhum) en relación con el sacrificio y el amor por los necesitados.

Escribo un incidente a modo de ejemplo, Abú Yahm (radialláhu 'anhu) narra que: "Durante la batalla de Yarmúk, fue a buscar a su primo, llevando una bolsa de agua para darle de beber y lavar sus heridas en caso de encontrarle vivo. Lo halló en medio de los heridos. Cuando le preguntó si deseaba beber un poco de agua, él dijo que sí. En ese momento, una persona que yacía cerca de él dio un quejido de lamento, por lo que el primo de Abú Yahm (radialláhu `anhu) le indicó a éste que le diera agua al otro primero. Cuando fue a él, vio que estaba muy necesitado de agua, pero, estando muy cerca de darle de beber, una tercera persona gimió y el segundo le indico a Abú Yahm (radialláhu `anhu) que llevara el agua a él primero. Cuando llego donde este tercero, antes de darle de beber, se dio cuenta de que había muerto ya. Entonces regresó al segundo y también había muerto, así que se fue hacia su primo y encontró que también había recibido el martirio".

Esta es la clase de compasión que había en el carácter de nuestros antecesores. Ellos preferían morir de sed a tener que beber antes que su hermano musulmán. ¡Que Alláh esté complacido de ellos y nos conceda la capacidad de seguir sus pasos! Ámin.

Rúhul Bayán cita del "Yám`i As-Sagir" del Imám Suyúti (rahmatulláhi `aleihi) y del "Magásid" del Imám Sajáwi (rahmatulláhi 'aleihi), la narración de Ibn 'Umar (radialláhu `anhuma) que dice: Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "En todos los tiempos habrán quinientos siervos escogidos entre los miembros de mi Ummah y cuarenta abdál (siervos piadosos y totalmente devotos de Alláh). Cuando alguno de ellos muera, será reemplazado inmediatamente por otro. Entonces los sahábah (radialláhu `anhum) le preguntaron: ¿Cuáles son las obras que los distinguen? Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) respondió: "Ellos pasan por alto las injusticias de los transgresores y muestran gentileza a quienes les tratan mal, y del sustento que Alláh Ta'álá les da, engendran benevolencia y bondad."

En otro hadith se narra que quien alimenta a un hambriento, viste al desnudo y da cobijo al viajero, Alláh Ta`álá le salvará de los tormentos del Día del Qiyámah.

Yahiá Barmaki (rahmatulláhi 'aleihi) solía dar al Imám Sufián Thauri (rahmatulláhi 'aleihi) mil dirhams cada mes, luego Sufián se prosternaba frente a Alláh Ta'álá diciendo: "¡Oh Alláh! Yahiá me ha dado suficiente para cubrir mis necesidades mundanas, por Tu Inmensa Misericordia, ve por sus necesidades en el Más Allá." Después de la muerte de Yahia, alguna gente lo vio en sus sueños y le preguntaron que le había ocurrido en la otra vida. Él respondía: "Por las súplicas de Sufián, Alláh Ta'álá me ha perdonado."

Luego, Rasúlulláh (sallalláhu.`aleihi wa sallam) menciona las virtudes de dar de comer a un ayunante en el momento de romper el ayuno. En un hadith se narra que para quien rompa el ayuno a través de sus ganancias lícitas, los ángeles tendrán misericordia de él durante las noches de Ramadán, y en la noche de "Lailatul Qadr", Yibril ('aleihis salám) le estrechará las manos. Los signos de ello, son que el corazón se vuelve muy blando y brotan lágrimas de los ojos.

Hammád Bin Salámah, un famoso muhaddith (experto en ahádith) solía alimentar a cincuenta personas pobres a la hora del iftár durante cada día de Ramadán (Rúhul Bayán).

Después de mencionar las virtudes del iftár, el Profeta (sallalláhu 'aleihi wa sallam) menciona que la primera parte de este mes es misericordia. Esto es, que los favores de Alláh son dirigidos y hechos descender para todos los musulmanes, y para aquellos que son agradecidos se incrementa la misericordia Dice el Corán: Si sois agradecidos, os daré aún más..." (Surah Ibráhim [14], áyah 7).

Durante el segundo tercio de Ramadán, el perdón desciende como recompensa por el ayuno realizado durante el primero.

El último tercio del mes, es de liberación del fuego del Infierno. Esto ha sido corroborado por numerosos ahádith.

Ramadán, como sabemos a partir de lo antes mencionado, está dividido en tres partes. En mi opinión personal, Ramadán ha sido dividido en tres partes, porque las personas normalmente se pueden dividir en tres clases. Primero, esta aquel tipo de personas que no tienen sobre sí, el peso de sus pecados y para ellos las bendiciones y beneficios de Ramadán descienden desde el comienzo del mes. Luego están, aquellas personas cuyos pecados no pesan demasiado, para ellos, el perdón llega durante el primer tercio de Ramadán. Finalmente, están los verdaderos pecadores, quienes reciben el perdón después de haber ayunado gran parte del mes. Quienes recibieron las bendiciones de Alláh Ta'álá desde el inicio de Ramadán son los más afortunados por la gran cantidad de misericordia que les ha llegado (Alláh Tá álá sabe más y Su Conocimiento es Completo).

Otro punto mencionado en los ahádith, es que los amos deben ser indulgentes hacia sus siervos en Ramadán porque, después de todo, ellos también se encuentran ayunando. El trabajo duro o excesivo, que no sea necesario, sería una pesada carga para ellos. Así ¿Por qué no debiera ser contratado un trabajador extra cuando hay demasiado trabajo? Por supuesto que esto se aplica sólo a aquellos siervos que ayunan, pues de otro modo no habría diferencia para ellos entre Ramadán y los demás meses.

Las palabras no pueden describir la posición de los opresores desvergonzados quienes no ayunan y fuerzan a sus trabajadores innecesariamente y si hay alguna demora debido a que están ayunando o haciendo su saláh, son maltratados por ello. Dice el Corán respecto de estas personas: "Ya sabrá el opresor donde está su morada (en Yahannam)."

Finalmente. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) nos exhorta en este hadith a repetir constantemente cuatro cosas. Primero, recitar el Kálimah Tayyibah (Lá iláha illalláh), que en los ahádith es llamada "la forma más grande de dhikr". En "Mishkát", Abú Sa'id Al Judri (radialláhu 'anhu) narra que: "En cierta ocasión, el Profeta Músá ('aleihis salám) pidió a Alláh Ta'álá que le concediera un dhikr especial con el cual recordarle y también pedir de Él. Entonces Alláh Ta'álá le dijo que recitara la Kálimah. Músá ('aleihis salám) le dijo: "¡Oh Alláh! Estas palabras son recitadas por todos tus siervos, yo deseo uno especial". Alláh Tá álá le dijo: “¡Oh Músá! Si los siete cielos, la tierra y todos sus habitantes incluyendo los ángeles y exceptuándome a Mi, son colocados en un plato de la balanza y esta Kalimah en el otro plato, esta última pesaría más que todos ellos."

En otro hadith, se dice que: "Si alguno recita esta Kalimah sinceramente, las puertas del Yannah se abrirán inmediatamente para él y nada podrá detenerle hasta que alcance el trono de Alláh." La única condición es que, quien la pronuncie, no sea quien cometa pecados graves.

La sunnah de Alláh Ta'álá es que Él concede en abundancia todas las cosas de mayor necesidad. En todas partes del mundo vemos que los bienes más necesarios son los más abundantes. Por ejemplo el agua, es una necesidad básica que Alláh Ta'álá, con Su inmensa Misericordia, ha hecho muy común. Del mismo modo el Kalimah Tayyibah, es la más excelente forma de dhikr, y Alláh lo ha hecho accesible a los hombres, para que nadie quede privado de sus beneficios. Si de hecho, alguna persona está privada de sus bendiciones, se debe a su propia desgracia. Existen numerosos ahádith que nos hablan de las virtudes del Kalimah y que, por razones de espacio no mencionaremos aquí.

Lo otro que debemos repetir profusamente es el istigfár, implorar el perdón de Alláh. Entre los ahádith que nos hablan acerca de las virtudes del istigfár leemos: "Quienquiera que repite constantemente el istigfár, Alláh Ta'álá abrirá una salida para él de cualquier dificultad en que se encuentre y le aliviará de sus sufrimientos y recibirá su provisión de donde menos lo espera." En otro hadith, Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Cada hombre es un pecador, pero el mejor de los pecadores es aquel que se arrepiente y pide perdón." Luego vemos un hadith que dice: "Cuando un hombre comete un pecado, una mancha aparece en su corazón, pero cuando se arrepiente ésta se borrará, de lo contrario, permanecerá."

Finalmente Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) nos ordenó que implorásemos asiduamente dos cosas de Alláh Ta'álá:

1. Entrar al Yannah.

2. Ser liberados por Él de Yahannam.

¡Quiera Alláh Ta'álá concedernos esta gran bendición! Ámin.

Hadith Número Dos

Abú Hurairah (radialláhu 'anhu), narra que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "A mi Ummah le fueron dadas cinco cosas que no fueron dadas a ninguna otra Ummah anterior en Ramadán. Para ella, el olor de la boca de un ayunante es más dulce para Alláh que el fragante aroma del almizcle. En su favor los peces en el mar buscan el perdón del ayunante hasta que rompe su ayuno. Alláh prepara y decora un jardín especial en el Yannah y luego dice: «Se acerca el tiempo en que Mis siervos fieles serán apartados de las grandes dificultades del mundo y vengan al Paraíso». En este mes el pérfido shaitán es encadenado, para que se mantenga alejado de los males a los que habitualmente se acerca durante los otros meses del año. En la última noche de Ramadán ellos (los ayunantes) son perdonados". Entonces los sahábah (radialláhu 'anhum) dijeron: "¡Oh Mensajero de Alláh! ¿Es aquélla última noche, Lailatul Qadr?". Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) replicó: "No, pero es la noche en que un siervo debe recibir su recompensa por haber completado su servicio". (Ahmad, Al Bazzár, Al Baihagi).

Comentario

Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) menciona en este hadith, cinco regalos otorgados por Alláh Ta'álá y que no habían sido dados antes a ningún ayunante de las naciones anteriores al Islám. ¡Si sólo pudiésemos apreciar verdaderamente la inmensa bendición que nos ha concedido Alláh, y si fuésemos capaces de intentar obtener sinceramente todos estos especiales favores...!

Lo primero que se nos dice, es que el aliento que sale de la boca del ayunante es más dulce y querido para Alláh Ta'álá que el aroma del almizcle. Los comentaristas han otorgado ocho significados para esto que son mencionados por este sirviente en el comentario del Muatta (libro de hadith) del Imám Málik, "Auyazul Masálik", de los cuales, en mi opinión, tres son los más aceptables:

a. Algunos sostienen que, en la otra vida, Alláh Ta`álá recompensará aquel olor de las bocas de quienes ayunaron, con perfumes más deliciosos y placenteros que el almizcle. Esta explicación es obvia, en Ad-Durrul Manthúr se ha concluido esto y parece que ha sido la opinión más preferida.

b. En el Día del Qiyámah, cuando salgamos de nuestras tumbas, un dulce aroma brotará de las bocas de quienes hayan ayunado y será más dulce que el almizcle.

c. La versión que me parece más aceptable de estas, es la que dice que en este mundo el aroma del aliento de una persona que ayuna es mejor que el del almizcle, pues demuestra el lazo de amor entre Alláh Ta'álá y su criatura que ayuna.

Todos sabemos que, aún el mal aliento de alguien a quien amamos sinceramente, es bien considerado por el amante, quien en este caso es Alláh. Alláh Ta'álá quiere conceder al que ayuna una cercanía total, convirtiéndole en su amado.

"¡OH POBRE ALMA! ¿QUÉ VAS A HACER CON EL ALMIZCLE DE JATAN? (un lugar famoso por su almizcle), GANA EL PERFUME DEL PARAÍSO DE MUHAMMAD (sallalláhu áleihi wa sallam)"

El ayuno es una de las más amadas 'ibádát frente a los ojos de Alláh Ta'álá, por ello este hadith sostiene que la recompensa por cada obra es llevada por los ángeles, salvo en el caso del ayuno, pues Alláh Ta'álá dice: Ya recompensa por el ayuno la doy Yo mismo, pues es sólo para Mí". Otra versión del mismo hadith, de acuerdo con algunos sabios dice (leído de otra manera): "Yo mismo seré su Recompensa. " ¿Qué puede ser mejor para el amante que ganar a su amado? En otro hadith se dice: "El ayuno es la puerta para todas las otras formas de adoración." Esto significa que el corazón se ilumina con el ayuno y se entusiasma por cumplir con todas las demás 'ibádát. Esto sólo es cierto en el caso del verdadero ayuno y no sólo por la simple abstinencia de comer y beber.

Nota: Quisiera llamar la atención aquí sobre un punto en particular, debido a este hadith, algunos A-immah (plural de Imám) han prohibido el uso de miswák (varita del arbusto de araq, utilizado para limpiarse los dientes) después del mediodía, mientras que otros lo consideran mustahab (recomendable) en todo momento.

La razón de algunos A-immah para prohibirlos, es que a través del uso del miswák, este mal aliento es removido de la boca, el olor que es referido en este hadith, alude a aquel que proviene del estómago vacío, no de los dientes y que no puede ser quitado con el uso del miswák. Las pruebas que sostiene la escuela hanafi, han sido mencionadas en sus libros de figh.

El segundo gran favor concedido, es que el pez en el agua hace istigfár por quien ayuna. El punto es señalar que muchas criaturas ofrecen oración por la persona que se encuentra ayunando, hecho que ha sido mencionado en varios ahádith. También se ha dicho que los maláikah (ángeles) hacen istigfár por los ayunantes. Mi tío, el Sheij Muhammad Ilyás (rahmatulláhi 'aleihi) solía decir que esto es así pues Alláh dice en el Corán: "Ciertamente aquellos que creen y obran el bien, Alláh les hará amados (en este mundo)". Un hadith aclara esto: Cuando Alláh Ta'álá ama a una persona, dice a Yibril ('aleihis salám): "Yo amo a esta persona así que ámale tú también", entonces Yibril ('aleihis salám) también le ama y anuncia en los cielos: "Tal persona es amada por Alláh, así que amadle todos vosotros". Entonces todas las criaturas que moran en los cielos le aman y el amor por ella se dispersa por toda la tierra. Normalmente, sólo las personas más próximas aman a otra persona, pero en este hadith se menciona que el amor por ella se encuentra en todas partes, incluso los animales en la selva y el pez en el océano le aman y oran por él.

El tercer favor otorgado para quienes ayunan, es que el Yannah comienza a ser adornado en el comienzo de cada año para la venida de Ramadán. Todos sabemos que cuando se espera la visita de una persona muy importante, se toman todos los cuidados en prepararse para su llegada. En el tiempo de casarse, por ejemplo, los preparativos se hacen con meses de anticipación. Del mismo modo ocurre durante Ramadán.

El cuarto favor es que los demonios (shayátin) son encadenados, con lo cual, el mal es disminuido. Debido a que muchos sentirán el deseo de esforzarse en sus 'ibádát (plural de 'ibádah, adoración) durante este mes, previsiblemente shaitán se esforzará más de lo que lo hace siempre por desviar a los creyentes, por lo que muchos males podrían cometerse. Por el contrario, vemos mucho menos maldad en este mes. Cuántos borrachos menos vemos, sólo porque durante Ramadán se abstienen de beber, lo mismo pasa con los malhechores que se apartan del mal por causa de la llegada de este bendito mes. Sin embargo, se siguen cometiendo pecados durante Ramadán.

El que se cometan pecados durante Ramadán no contradice lo sostenido en este hadith, pues sólo se mencionan a los demonios rebeldes, así los pecados podrían ser cometidos por la influencia de los demonios no rebeldes. En algunos ahádith, el encadenamiento de shaitán no está clarificado, pero podría ser resuelto por aquellos ahádith en los que los shayátin rebeldes están mencionados. Una pregunta que podría surgir es ¿Si los demonios están encadenados, cómo es que seguimos viendo que se cometen pecados, aunque sea en un menor grado?

Nuestra respuesta es que el mal no sólo es causado por acción de los demonios. Si se ha vivido durante once meses del año obedeciendo al shaitán, entonces el cometer las obras que el promueve se vuelven como nuestra segunda naturaleza, el mal se hace dentro y fuera de Ramadán. De este modo, aunque shaitán está encadenado, su influencia es tan poderosa en nosotros que seguimos su camino por nuestra propia cuenta.

Otro asunto relacionado es lo que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Cuando alguien comete un pecado, una mancha negra aparece en su corazón, si se arrepiente sinceramente ésta es removida, en caso contrario, permanece ahí. Cuando comete otro pecado, aparece otra mancha hasta que su corazón se vuelve completamente negro, entonces ningún bien puede llegar hasta su corazón". Respecto a esto dice Alláh Ta'álá en el Corán. "¡Pero no! Lo que han adquirido se ha apoderado de sus corazones" (Surah Al Mutaffifin [83], áyah 14), quiere decir que poseen una inclinación natural hacia el pecado. Esta es la razón por la que muchos cometen cierto tipo de pecados sin ninguna preocupación, pero al encontrarse frente a otro pecado de igual magnitud, pero de otra clase, sus corazones los repudian. Por ejemplo, si a los que beben alcohol se les dice que coman carne de cerdo la rechazarán, aunque ambos pecados sean igualmente graves. Del mismo modo, cuando se cometen pecados frecuentemente fuera del mes de Ramadán, el corazón se oscurece por ellos, y se siguen cometiendo en Ramadán, sin la presencia de los shayátin.

Mi opinión personal es que no todos los shayátin son encadenados, sino que sólo los más rebeldes. Todos nos podemos dar cuenta que durante Ramadán no se requiere mucho esfuerzo para realizar buenas obras, ni se requiere tanto sacrificio y autocontrol para apartarse del mal como cuando estamos fuera de Ramadán. El Sheij Sháh Muhammad Isháq (rahmatulláhi 'aleihi) opina que estos ahádith se refieren a diferentes clases de personas. Pensaba que para los pecadores, sólo los shayátin más rebeldes son encadenados, mientras que para los piadosos todos los shayátin lo son.

El quinto favor es que el perdón será garantizado en la última noche de Ramadán para todos los que ayunaron durante él. Este tema ya ha sido mencionado en las narraciones anteriores. Por causa de este inmenso favor, los sahábah (radialláhu 'anhum) pensaban que esta noche debía ser Lailatul Qadr. Cuando preguntaron al Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam) si efectivamente se trataba de esta noche, se les respondió que no, que el perdón era concedido por cumplir completamente con el ayuno a lo largo del mes completo.

Hadith Número Tres

Ka'b Ibn ‘Uyrah (radialláhu 'anhu) narró que Rasülulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Acérquense al mímbar". Nos acercamos, y cuando ascendió el primer peldaño del mímbar dijo Ámin". Cuando ascendió el segundo peldaño dijo "Ámin". Cuando ascendió el tercer peldaño dijo "Ámin". Cuando descendió dijimos: "¡Oh Rasúlulláh!, mientras subías al mímbar, te hemos escuchado hoy, algo que jamás habíamos escuchado antes". Él (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Cuando ascendí el primer peldaño, jCibril ('aleihis salám) apareció ante mí y dijo: "¡Ay de aquél! que encuentre el bendito mes de Ramadán y lo deje pasar sin lograr el perdón", a lo que dije Ámin. Cuando ascendí el segundo peldaño, él ('aleihis salám) dijo: "¡Ay de aquél! ante quien tu nombre es mencionado y no te envíe saludos y pida bendiciones para ti (salawát 'alan-Nabi)". Respondí Amin. Cuando ascendí el tercer peldaño, él dijo: "¡Sean destruidos aquellos, cuyos padres, o uno de sus padres se vuelvan viejos en su presencia, y no pueda entrar al Yannah! (por no servirlos)". Yo dije Ámin". (Hákim).

Comentario

En este hadith, Yibril ('aleihis salám) pronunció tres desgracias a las cuales Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) respondió con "Ámin". Primero, ni más ni menos, que la condena de Yibril ('aleihis salám) que es un ángel muy cercano y luego la reprobación de Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam), sirven para dejar en claro la severidad de este asunto.

¡Quiera Alláh, por Su Bondad concedernos el taufiq de apartarnos de estos tres males y protegernos! porque de lo contrario, sin duda estaremos en la perdición. En Ad-Durrul Manthúr se dice que Yibril ('aleihis salám) ordenó a Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) que dijera "Ámin". Siendo un ángel del estatus de Yibril ('aleihis salám) quien da la instrucción a Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) de decir "Ámin" después de cada desgracia.

La primera persona que se menciona en este hadith es aquel individuo que, encontrándose dentro del mes de Ramadán, desperdicia su tiempo cometiendo pecados, dejando de lado sus deberes religiosos y, por ello, pierde la posibilidad de obtener el perdón. Ramadán es el mes de la Misericordia de Alláh Ta'álá y si es desaprovechado por causa de la maldad y la negligencia ¿Cómo podría entonces alguien ser perdonado? Si no alcanza la complacencia de Alláh durante Ramadán ¿Entonces, cuándo podría hacerlo? No cabe duda acerca de su fracaso, más aún cuando es precisamente en Ramadán donde se encuentran numerosas oportunidades de obtener el perdón.

El segundo desdichado, es aquel que escucha mencionar el nombre de Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) y no recita su salutación.

Este hecho ha sido mencionado en otros ahádith; por ello los 'ulamá, consideran que es wáyib (obligatorio) el recitar las salutaciones cada vez que se escucha el nombre del Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam). Además de esta condenación, se han hecho varias advertencias, al respecto, en varios ahádith se ha llamado a quienes no cumplen con esta obligación los desafortunados o los tacaños.

En otras partes, tales personas han sido consideradas como desertores; como quienes han perdido su camino al Yannah; como personas que entrarán al Yahannam, como aquellos que no tienen religión y que no podrán ver el bendito rostro de Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam). Los sabios han interpretado estos ahádith en diferentes formas, pero el hecho es que, la advertencia que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dio a quienes faltan a recitar el salawát para él, es tan severa que es difícil de poder soportar. ¿Y por qué no? Después de todo, las bendiciones que esta Ummah ha recibido a través de Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam), son tales que ningún pensamiento o palabra serían capaces de describir.

Sus favores hacia nosotros son de hecho tan grandes que con justa razón ha de advertirnos. Por el contrario, los beneficios por recitar las salutaciones hacia nuestro Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam), son tan inmensos que sería un verdadero error el privarnos de ellos. El hadith nos enseña que, quienquiera que recite un salawát (salutación) para Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam), Alláh Ta'álá le enviará diez misericordias para él, los ángeles suplicarán por él, sus pecados serán perdonados, su rango será elevado, recibirá una recompensa mayor que el monte de `Uhud, y Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) intercederá por él en el Día del Qiyámah. Además otras recompensas prometidas son: Ganar la Complacencia y la Misericordia de Alláh Ta'álá, ser protegido de Su ira, ser liberado de los tormentos del Qiyámah, y ver el lugar que le aguarda en el Paraíso aún mientras se está aquí en la tierra. También hay recompensa por recitar el salawát 'alán-Nabi (salutaciones), cierta cantidad de veces, junto con la promesa de nunca ser afectado por la pobreza o la necesidad, la promesa de estar cerca de Rasúlulláh (sallalláhu ‘aleihi wa sallam) en la corte de Alláh Ta'álá, la promesa de ser protegido frente a los enemigos, de limpiar nuestro corazón de la hipocresía y de las enfermedades espirituales y también de obtener el amor de los demás.

Muchas bienaventuranzas más han sido enumeradas por la recitación abundante de las salutaciones. Los sabios han dicho que es fard recitar estas salutaciones aunque sólo sea una vez en la vida, mientras que es wáyib (obligatorio) hacerlo cada vez que se menciona el nombre del Profeta Muhammad (sallalláhu `aleihi wa sallam). Otros dicen que es mustahab (recomendable).

La tercera persona es aquella que, mientras estuvo con vida, vio que uno o sus dos padres alcanzaron la vejez, y no fue capaz de alcanzar el Paraíso sirviéndoles. Esto ha sido explicado en varios ahádith, los 'ulamá han dicho que es obligatorio obedecer a los padres en cualquier acto que sea permitido hacer. No se puede ser irrespetuoso y desobedecer a nuestros padres aunque estos no sean creyentes, ni debiéramos levantar nuestra voz en frente de ellos, ni llamarles por su nombre.

A los padres se les debe dar la preferencia en todo antes que nosotros (por ejemplo; comer, beber, caminar o sentarse, entre otras), cuando les invitamos hacia el bien y les prohibimos de cometer malas acciones, lo haremos con delicadeza. Si ellos no aceptan, aún así, debemos de honrarles y respetarles, y debemos hacer du'á para que ellos reciban la Guía. En un hadith se ha dicho que la mejor de las puertas para entrar al Paraíso es el padre, si deseas puedes cuidarla o puedes destruirla. Un sahábi preguntó a Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) ¿Cuáles son los derechos de los padres? Él (sallalláhu 'aleihi wa sallam) respondió: "Ellos son tu jCannah y tu Yahannam." Su felicidad es el Yannah y su tristeza es el Yahannam. Además, se ha dicho en un hadith que cuando un hijo obediente mira con amor y devoción a sus padres, la recompensa por esa mirada será la aceptación de Alláh. En otro hadith se ha dicho que fuera de asociar a otros dioses con Alláh Ta'álá, Él perdona todo lo que Él desea. Sin embargo, Él comienza a castigar la desobediencia a los padres aún antes de la muerte. Un sahábi dijo: "¡Oh Mensajero de Alláh! quisiera ir al yihád." Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) le preguntó: "¿Tu madre vive aún?" Él respondió que Sí. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Sírvela, pues el Yannah se encuentra para ti, bajo sus pies."

En otro hadith se narra que la complacencia de Alláh Ta'álá se encuentra en la complacencia del padre y que el desagrado de Alláh Ta`álá se encuentra en el desagrado de nuestro padre. En varios otros ahádith se ha señalado la importancia y las virtudes de servir a nuestros padres ancianos.

No debemos deducir, desde lo que hemos leído en este hadith, que si no cumplimos con tratar servicialmente a nuestros padres, mientras ellos estuvieron vivos, no podremos salvarnos de ir a Yahannam. En la shari`ah existe la salida, el hadith nos enseña que debemos hacer du'á e istigfár por ellos, de este modo podremos ser considerados entre quienes fueron obedientes con los padres. Otro hadith establece que la mejor obra que podemos hacer después de la muerte de nuestro padre, es tratar a sus amigos y compañeros en la misma forma en que éste lo habría hecho.

Hadith Número Cuatro

'Ubádah Ibn As-Sámit (radialláhu 'anhu) narró que un día, cuando Ramadán se acercaba, Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "El mes de Ramadán; el mes de las bendiciones, ha venido a ustedes. En él, Alláh se vuelve hacia vosotros y les envía su especial Misericordia, perdona sus faltas, acepta sus súplicas, acepta su competencia en hacer cosas buenas y se vanagloria de ustedes ante los ángeles. Así que muéstrenle a Alláh su rectitud; ya que ciertamente, el más desafortunado es aquél que es privado de la Misericordia de Alláh durante este mes". (At-Tabráni).

Comentario

En este hadith leemos acerca del espíritu de competencia que existe entre los creyentes, uno compitiendo con el otro por ver quien hace más obras buenas. En mi hogar, me sentía muy contento de ver a las mujeres rivalizando unas con otras por ver quién leía más Corán que las otras. A pesar de las responsabilidades domésticas, recitaban diariamente quince a veinte yuz del Corán. No estoy mencionando esto por alardear, sino sólo por gratitud hacia Alláh Ta'álá.

¡Quiera Alláh, aceptar sus obras y las nuestras, e incrementar nuestras buenas acciones! Ámin.

Hadith Número Cinco

Abú Sa'id Al Judri (radialláhu 'anhu) narra que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Cada día y noche de Ramadán, Alláh Tá álá libera un gran número de almas de Yahannam, y para cada musulmán, todos los días y noches existe un momento en que su súplica es ciertamente aceptada."

Comentario

La aceptación de las súplicas en el momento del iftár, ha sido afirmada en varias narraciones. Además de este hadith, existen varios otros donde se menciona la aceptación del du'á en el tiempo del iftár. Lamentablemente, estamos tan preocupados en ese momento comiendo el iftár, que no encontramos tiempo para hacer du'á, ni recordamos tampoco el du'á especial que hay para el iftár y que dice:

Alláhumma laka sumtu wa bika ámantu wa ‘alaika

tawakkaltu wa ‘alá rizqika aftartu

¡Oh Alláh! Para Ti he ayunado, y creo en Ti, y a Ti me encomiendo

Y rompo mi ayuno con la provisión que proviene de Ti.

En los libros de hadith, esta súplica ha sido mencionada de manera resumida.

'Abdulláh Ibn ‘Amr Ibn Al ‘Ás (radialláhu 'anhu) solía recitar el siguiente du'á al tiempo del iftár:

Alláhumma inni as aluka birahmatikallati wasi at kulla shai an tagfirali

¡Oh Alláh! Pido de Ti, por Tu Infinita Misericordia que abarca todo lo que existe, que me perdones!

En algunos libros, leemos que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) solía decir:

Yá wá si'al fadli igfirli

¡Oh Tú que eres grande en la bondad, perdóname!

Varios du’á son mencionados en los ahádith. Sin embargo, debemos recordar que no existe un du'á especial que sea fijo. Este tiempo (iftár) es de aceptación del du'á. Pon tus necesidades en frente de Alláh Ta'álá, y si te acuerdas, entonces pide por mí también. (Quienes publican este libro piden humildemente que nos recuerden en su du’á).

"SI PRESTAS ATENCIÓN,

ESTO SERÁ UNA CTO DE AMABILIDAD.

PERO TU TAREA SERÁ LOGRARLO."

Hadith Número Seis

Abú Hurairah (radialláhu 'anhu) narra que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Hay tres personas cuyo du'á no es rechazado; la persona que ayuna hasta que rompe su ayuno; el gobernador justo y el oprimido cuya súplica Alláh la eleva sobre las nubes hasta las puertas del cielo, que se abren y dice Alláh Tá álá: "Juro por Mi Honor que te responderé, aunque sea en algún tiempo más."

Comentario

En Ad-Durrul Manthúr, se narra que 'Áishah (radialláhu 'anha) dijo que al llegar Ramadán, Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) solía cambiar el color de su piel. Solía incrementar su saláh, se volvía mucho más humilde en su dú á y más temeroso de Alláh Ta'álá. De acuerdo con otro hadith, se narra que él (sallalláhu 'aleihi wa sallam) difícilmente se recostaba antes de que terminase el mes de Ramadán. Además se ha afirmado en otro hadith que los maláikah que sostienen el Trono, tienen la orden de dejar todo asunto y decir Ámin después de cada súplica de quienes ayunan. Hay también varios ahádith donde se confirma la aceptación del du'á, especialmente en Ramadán, toda vez que Alláh Ta'álá lo ha prometido y Su Mensajero veraz (sallalláhu `aleihi wa sallam) nos lo ha confirmado. No debe ya quedar ninguna duda respecto de la confiabilidad de estas afirmaciones. Por ello, debería de extrañarnos el hecho de que la gente, aparentemente, no reciba aquello por lo que suplica. Piden y no obtienen, pero no quiere decir que su du'á haya sido rechazado, uno debiera de comprender en este punto el significado del du`á que es aceptado.

Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) nos informó que cuando un musulmán hace du'á a Alláh Ta'álá por cualquier cosa, excepto que se trate de algo pecaminoso o de la ruptura de los lazos familiares, recibirá sin ninguna duda una de tres cosas; recibirá exactamente lo que pidió, o Alláh Ta'álá le liberará de una gran calamidad a cambio de lo que él desea, o finalmente tendrá lo que pide en la otra vida.

Otro hadith dice que en el Día del Qiyámah, Alláh Ta'álá llamará a sus siervos y les dirá: ""¡Oh siervos Míos! Yo os ordené pedir de Mi, y prometí responderos ¿Habéis pedido algo de Mí?" Responderán "Sí". Entonces Alláh Ta`álá responderá: «No hay nada de lo que hayáis pedido que haya sido rechazado. Suplicásteis que cierta desgracia fuese apartada y Yo la aparté de vosotros en la vida mundana. Suplicásteis que cierto sufrimiento fuese apartado de vosotros y ni siquiera supisteis acerca de tal sufrimiento. Por ello He preparado esta recompensa para ti". Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo que se le recordará, a todas las personas cada du'á que hicieron, y se les mostrará cómo fueron respondidas en el mundo, o cuál es la recompensa que les aguarda en la otra vida. Considerando esto, uno desearía que ninguna de nuestras súplicas fuera respondida mientras vivamos en este mundo, para poder recibir toda la recompensa en la otra vida.

El du'á es, de hecho, muy importante y abandonarlo es, a su vez, una gran pérdida. Aunque todo parezca indicarnos que nuestra súplica no ha sido aceptada, no debemos perder el valor. Al final de este libro, en el hadith más extenso que discutiremos, aparece que Alláh Ta'álá considera nuestro propio bienestar y beneficio al responder nuestro du'á. Si Él considera que lo que pedimos es bueno para nosotros, sin duda aceptará nuestra súplica y de lo contrario, no nos lo concederá. En realidad es un gran favor de Alláh Ta'álá el que no nos conceda siempre lo que pedimos puesto que, frecuentemente, imploramos cosas que no son beneficiosas para nosotros en un determinado momento.

Una vez más, debemos dirigir nuestra atención hacia el hecho de que a menudo, hombres y mujeres padecen la enfermedad de desdichar a sus hijos en su ira y sufrimiento. Seamos cuidadosos, hay momentos muy particulares en que cualquier du'á que se hace es aceptado. De este modo, debido a nuestra estupidez, el niño es desgraciado, y cuando los efectos de esta condena son recibidos, los padres van de aquí para allá, llorando y lamentándose, sin darse cuenta que es el resultado de sus propias súplicas. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) nos ordenó no maldecirnos unos a otros, ni a nuestros hijos, posesiones o sirvientes.

Es posible que esa sea la execración que se oyó y se respondió en el momento preciso en que todas las peticiones son escuchadas, especialmente en Ramadán, que está lleno de momentos de aceptación (mustayáb), por ello en este mes se debe ser muy cuidadoso.

'Umar (radialláhu `anhu) narra que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Quien recuerda a Alláh Ta'álá durante Ramadán será perdonado y quien suplica no será rechazado."

Ibn Mas`úd (radialláhu 'anhu) narra que cada noche de Ramadán un heraldo anuncia desde los cielos: "¡Oh buscadores del bien, acercaos! ¡Oh buscadores del mal, apartaos de él y abrid vuestros ojos!" Luego este ángel llama: "¿Hay alguien que busque el perdón para que pueda ser perdonado? ¿Hay alguien que se arrepienta para que su arrepentimiento sea aceptado? ¿Hay alguien que suplica para que le sea concedido aquello que pide? ¿Hay alguien que pida algo para que esto le sea otorgado?" (At-Targib).

Finalmente, debemos tener en cuenta que hay ciertas condiciones para que nuestro du'á sea aceptado. Entre ellas está la de comer sólo aquello que es halál, pues de modo contrario, nuestra súplica no será aceptada. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: “Para quién está en gran dificultad, y en medio de la angustia levanta sus manos al cielo y llorando suplica ¡Oh Alláh! ¡Oh Alláh! Sin embargo, come lo que es harám, bebe lo que es harám y sus ropas son harám, ¿Cómo podría entonces ser aceptado su du’á?”

Se narra una historia acerca de un grupo de personas que estaban en Kúfah cuyo du’á solía ser respondido siempre. Cada vez que un gobernante estaba sobre ellos, solían hacer du’á para que una desgracia cayese sobre él. Cuando Hayyáy se convirtió en su gobernante, invitó a estas gentes a un festín. Después de haber comido, él dijo: "Ahora no siento temor de que ellos hagan algún du’á para maldecirme, pues alimento harám ha entrado en sus estómagos". Sobre este punto pensemos: ¿Cuánto harám es consumido en estos tiempos cuando la gente aún trata de hacer permisible obtener ganancias a través de los intereses? Encontramos a nuestra propia gente que han llegado a pensar que la usura y lo que se gana de ella es lícito, mientras, nuestros comerciantes al hacer negocios con las demás personas las engañan.

Hadith Número Siete

Ibn Umar (radialláhu 'anhuma) dijo que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Ciertamente Alláh Ta'álá y Sus ángeles llevan misericordia hacia quienes comen el suhúr."

Comentario

Qué inmenso es el favor de Alláh Ta'álá sobre nosotros que, debido a la barakah del ayuno, aún la participación en el suhúr, es un medio en que esta Ummah puede ganar recompensas. Hay muchos ahádith en los que se explican las virtudes y recompensas del suhúr. 'Allámah 'Aini (rahmatulláhi'aleihi) comentarista de Al Bujári, reunió ahádith de diecisiete sahábah acerca de la excelencia del suhúr, y se ha mencionado el que existe consenso en que es mustahab (recomendable). Muchos están privados por causa de la flojera. Algunos incluso terminan el taráwih y comen como si se tratase de su suhúr y después se van a la cama. ¡Qué grandes bendiciones se están perdiendo!

(Suhúr de hecho significa tomar la comida antes del fayr -ref: Qamus: Diccionario Árabe-).

Algunas autoridades tienen la opinión de que el tiempo del suhúr comienza después de que ha pasado la mitad de la noche (mirqát, comentario de mishkát). El autor de "Kash-sháf" (Zamajshari) dividió la noche en seis partes, donde la última de ellas es el tiempo del suhúr. Cuando la noche dura más de doce horas, entonces las últimas dos horas son el tiempo para tomar el suhúr. Debemos recordar que comer al final del plazo, es mejor que hacerlo en sus inicios, a condición de que no quede ninguna duda acerca de si el suhúr se ha comido antes o después del tiempo del fayr.

Los ahádith están repletos de las virtudes del suhúr. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "La diferencia entre nuestro ayuno y el que hacía la gente de ahlul kitáb (judíos y cristianos, gentes del Libro) está en participar de la comida del suhúr, pues ellos no lo hacían".

Se ha mencionado en un hadith tomar el suhúr, pues hay grandes bendiciones en él. También se ha dicho: "Grandes bendiciones se encuentran en tres cosas, en la yamá`ah (congregación), en comer tharid y en el suhúr". En este hadith el uso de la palabra yamá'ah es general, y se deduce que se refiere a todas las obras realizadas en congregación como el saláh u otras donde los musulmanes estén unidos y a las que llega la ayuda de Alláh Ta'álá. El tharid es un tipo de comida en la que se mezcla pan seco con carne y salsa. La tercera cosa mencionada es el suhúr, cuando el Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam) invitaba a algunos de sus compañeros para comer el suhúr decía "Vengan y compartan una comida bendita conmigo."

Otro hadith dice: "Comed suhúr y fortaleceos para ayunar, y dormid la siesta para que podáis levantaron durante el último tercio de la noche (para realizar vuestras 'ibádát)." 'Abdulláh Bin Hárith (radialláhu 'anhu) narró que cierta vez uno de los sahábah dijo: "Una vez visité a Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) mientras estaba ocupado compartiendo el suhúr y dijo: "Esta es una cosa llena de bendiciones que Alláh Tá álá te ha regalado, no lo dejes nunca."

Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) animó a tomar suhúr en varios ahádith: "Si no hay comida, entonces un dátil y algo de agua deberá de tomarse."

Habiendo tantas bendiciones en tomar suhúr, los musulmanes deberían esforzarse todo lo posible en obtenerlas. En todos los asuntos es importante la moderación, e ir más allá siempre resulta ser dañino, por ello, no se debe comer tan poco que no se tendrá fuerza para ayunar, ni demasiado, que pudiese causar malestares estomacales. En varios ahádith se nos ha advertido acerca de no llenarnos excesivamente el estómago al comer.

En su comentario del "Sahih Al Bujári", Ibn Huyar (rahmatulláhi `aleihi) ha mencionado varias razones para que exista tanta bendición en el suhúr:

1. Porque es seguir una sunnah.

2. Pues nos distingue de los ahlul kitáb, pues ellos no tomaban el suhúr en su ayuno.

3. Entrega fuerzas para realizar nuestras 'ibádát.

4. Promueve más sinceridad a nuestras `ibádát.

5. Ayuda a eliminar el mal humor que se produce cuando se está hambriento.

6. Da la oportunidad de ayudar a los necesitados en esas tempranas horas, especialmente a nuestros vecinos pobres.

7. Durante el tiempo del suhúr el du'á es aceptado.

8. Durante el tiempo del suhúr se encuentra una oportunidad para recordar a Alláh Ta'álá y para levantar las manos hacia Él en du'á.

Estas son algunas de las principales razones pero hay otras también. Ibn Daqiqul 'Id, dice que algunos 'ulamá de Tasauwuf (método de reforma personal) tienen dudas acerca de si comer suhúr está en contra del objetivo del ayuno, pues sostienen que este implica apartarse de los deseos de comer, beber y tener relaciones sexuales. Muchas opiniones sostienen que la cantidad de comida debe ser poca, tanto en el suhúr como en el iftár, sin embargo, esto varía de acuerdo a las diferentes personas y sus actividades. Por ejemplo, aquellos estudiantes del Din que toman poca comida en el suhúr y en el iftár podrían verse perjudicados, por lo que deberían alimentarse bien durante estos dos tiempos, pues la preservación y difusión del conocimiento del Din son muy importantes. Del mismo modo, en el caso de aquellos que están ocupados en hacer dhikr y otras actividades relacionadas con el Din. Una vez, Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) anunció a aquellos que marchaban al yihád: "No hay virtud en ayunar durante el viaje" . Esto fue durante el mes de Ramadán, mientras algunos de los sahábah estaban realizando su ayuno obligatorio, por causa del yihád. Sin embargo, si comer menos no ocasiona flojera o cansancio para realizar importantes obras por el Din, entonces no hay problema con comer poco. `Allámah Sha'ráni (rahmatulláhi 'aleihi), señala en "Sharh Igna": "Un compromiso se hizo con nosotros de que no debíamos llenar completamente nuestros estómagos, especialmente durante las noches de Ramadán". Es mejor que uno coma menos en las noches de Ramadán, pues ¿Qué clase de ayuno podría haber cuando nos hemos llenado el estómago durante el suhúr y el iftár? Los masháij de Tasauwuf han dicho: "Quienquiera que permanece con hambre durante Ramadán, permanecerá libre de los males del shaitán durante todo el año hasta el próximo mes de Ramadán." Otros sabios han señalado lo mismo.

En el comentario del Ihyá, Awárif señala que Sahl bin 'Abdulláh Tastari (rahmatulláhi 'aleihi) solía comer sólo una vez cada quince días, mientras que en Ramadán él comía sólo un bocado. Para seguir la sunnah, él solía tomar un poco de agua a la hora del suhúr y del iftár. El Sheij Yunaid (rahmatulláhi `aleihi) era un hombre que solía ayunar durante el año. Sin embargo, cuando recibía ocasionalmente la visita de sus nobles amigos, rompía su ayuno diciendo que las virtudes de comer en compañía de tan nobles amigos, no es menor que las del ayuno voluntario."

Del mismo modo podemos citar las experiencias de numerosas personas virtuosas, quienes a través de comer poco se entrenaban internamente, pero no llegaban al extremo de que esto pudiese significar que se desatendieran sus obligaciones religiosas debido a la debilidad y el cansancio corporal..

Hadith Número Ocho

Abú Hurairah (radialláhu 'anhu) narra que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Muchos de los que ayunan no obtienen por este ayuno nada sino pasar hambre, y muchos que rezan durante la noche no obteniendo por ello más que la molestia de haberse levantado."

Comentario

Respecto a este hadith, los 'ulamá han señalado tres interpretaciones diferentes. Primero, este hadith puede referirse a aquellos que ayunan durante todo el día y rompen su ayuno con alimentos que son harám. Todas las recompensas obtenidas por el ayuno son destruidas por causa de este pecado de comer harám y, por lo tanto lo único que se ha ganado es sentir hambre. En segundo lugar, nuestro Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam), pudo haberse referido a quienes ayunan de manera correcta, pero se pasan el día hablando a espaldas de la gente y diciendo calumnias de otros, respecto de este punto volveremos a hablar con mas detalles después. En tercer lugar, las personas mencionadas en este hadith podrían haber sido aquellas que mientras ayunan no se apartan del mal y del pecado. Puesto que los dichos del Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam) son concisos, todas las formas de pecado están incluidas aquí. Del mismo modo, las oraciones ofrecidas durante la noche pierden su recompensa debido a la realización de actos pecaminosos como abandonar la oración del fayr, dedicarse a murmurar acerca de personas ausentes o levantarse para sólo por aparentar, haciendo que estas obras sean en vano.

Hadith Número Nueve

Abú 'Ubaidah (radialláhu 'anhu) narra que: "Oí a Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) que decía: "El ayuno es un escudo que le protegerá mientras no lo arroje".

Comentario

"Escudo" se refiere aquí a una cubierta que el hombre puede usar para protegerse a sí mismo contra los ataques de su infame enemigo shaitán. En otro hadith se nos ha dicho que "ayunar nos salva del castigo de Alláh Tá álá en la otra vida". Un hadith señala que el ayuno "nos salvará de Yahannam." Alguien preguntó a Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) acerca de que cosas rompían el ayuno, dijo: "Mentir y murmurar acerca de quienes están ausentes."

Cuando se lee este hadith junto con muchos otros, se entiende que nos dice que abandonemos estas acciones, pues nos hacen perder nuestro ayuno. Somos muy aficionados a dejar pasar el tiempo del ayuno por causa de conversaciones innecesarias. Algunos 'ulamá son de la opinión que, mentir, difamar y andar con murmuraciones, rompen el ayuno del mismo modo que comer o beber, aunque la mayoría de los sabios opinan que no lo rompe, pero si lo priva de sus bendiciones.

Los masháij han enumerado seis cosas con las que hay que tener mucho cuidado mientras estamos ayunando.

Primero, debemos apartar nuestra mirada de donde no esta permitido mirar. Incluso han señalado que ni siquiera debiéramos de mirar a nuestra propia esposa con deseos. Por lo que, con mayor razón debiéramos de cuidarnos de mirar a otras mujeres que no son nuestras esposas. Igualmente debemos evitar mirar hacía aquellos lugares donde se comete el mal. El Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "La mirada perversa es una de las flechas del shaitán, cualquiera que tenga temor de Alláh que se prevenga a sí mismo de mirar hacia el mal. Alláh Ta'álá le concederá un imán, cuya dulzura y éxtasis se sienten en el corazón." Los 'ulamá de Tasauwuf interpretan esto como escenas que se debe evitar de mirar, y de lugares y cosas que distraigan nuestra mente del recuerdo de Alláh Ta'álá.

Segundo, debemos cuidar nuestra lengua de usarla para mentir, hablar innecesariamente, andar con murmuraciones, discutir y maldecir. En Bujári leemos que ayunar es un freno para quien ayuna, por esta razón quien ayuna debe evitar las conversaciones frívolas, las bromas y las discusiones, si alguien entra en una discusión, debe decir: "Estoy ayunando". En otras palabras, uno no debiera comenzar una discusión y en caso de que sea otro quien la inicie, debe evitarla. Cuando la persona que inicia una discusión es alguien sensato se le dirá: "Estoy ayunando". Por otro lado, uno debe ser especialmente cuidadoso acerca de las murmuraciones y de decir mentiras pues, de acuerdo a la opinión de algunos sabios, estas rompen el ayuno, tal como fue mencionado antes en este texto. Durante el tiempo de nuestro Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam), dos mujeres estaban ayunando y comenzaron a sentir tanta hambre que no pudieron sostener su ayuno y estuvieron a punto de morir. Los sahábah (radialláhu 'anhum) le avisaron al Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam) quien les envió un cántaro y les ordenó que vomitasen dentro de él. Cuando vomitaron, vieron que había pedazos de carne y sangre fresca en el recipiente. Los sahábah (radialláhu 'anhum) se sorprendieron por ello y el Profeta Muhammad (sallalláhu `aleihi wa sallam) dijo: "Ellas ayunaron y evitaron comer comida halál de Alláh y en su lugar comieron harám debido a haber estado murmurando sobre otras personas."

Otro punto que se desprende de esto es que, debido a las murmuraciones, el ayuno se vuelve mucho más difícil de llevar. Por esta razón ambas mujeres estuvieron a punto de morir. Un caso similar es el de otros actos pecaminosos. La experiencia nos muestra que la gente piadosa que tiene temor de Alláh Ta'álá, no sienten ningún efecto adverso por causa del ayuno, mientras que la gente pecadora siente gran dificultad en él. Si se desea facilitar el ayuno, entonces hay que abstenerse de pecar y, especialmente de andar hablando de la gente a sus espaldas.

Alláh Tá álá dice en el Corán que las murmuraciones son igual que comer la carne de nuestro hermano. Encontramos lo mismo en un hadith. Una ocasión Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) vio a un grupo de personas y dijo: "Mondaos los dientes", a lo que ellos respondieron: "No hemos comido nada hoy", Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "La carne de cierta persona está pegada en vuestros dientes". Lo que quería decir es que ellos estaban hablando de alguien que no estaba presente. ¡Que Alláh Ta'álá nos proteja de ello! pues somos poco cuidadosos al respecto. Todos somos culpables de esta falta, incluso entre los sabios y la gente religiosa aparece este mal. Lo peor es el hecho de que a menudo lo que hablamos de nuestros hermanos no lo consideramos como murmuraciones, de hecho, cuando alguien siente que ha estado murmurando acerca de otros, oculta este pecado llamándolo "un relato de hechos."

Uno de los sahábah preguntó a Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) ¿Qué es murmurar a espaldas de alguien?, Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) dijo: "Decir algo acerca de tu hermano que le desagrada, cuando él no está presente", entonces este compañero le preguntó: Y ¿Sería murmuración si lo que se dice acerca de él es algo cierto?" El Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "En ese caso es ciertamente murmuración y si él no es culpable de lo que se dice, entonces se trata de una calumnia".

Una vez Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) pasó donde había dos tumbas y dijo: "Ha descendido el castigo sobre los moradores de estas dos tumbas. Uno de ellos está siendo castigado por andar con murmuraciones a espaldas de la gente y el otro por no tener cuidado de asearse correctamente después de orinar".

Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Hay más de setenta tipos de maldad en la ganancia a través de los intereses (ribá), el menor de ellos equivalente a haber cometido incesto con su propia madre, y obtener un dirham de ganancia por causa de los intereses, es peor que haber fornicado treinta y cinco veces". La peor y más malvada forma de ganar intereses es humillar a un musulmán. En el hadith hemos sido advertidos contra hablar mal de la gente y deshonrar a otros. Yo quisiera poder citar muchos ahádith acerca de este asunto, puesto que es bastante común que nuestras conversaciones estén llenas de este tipo de conductas. Sin embargo, he decidido no hacerlo pues, en realidad, el tema aquí es otro. Habiendo revisado estos pocos ahádith, nuevamente hago du'á para que Alláh Tá álá nos mantenga alejados de estos males, y pido de mis hermanos y amigos que rueguen por mí pues todos estamos llenos de faltas interiores.

"ORGULLO YARROGANCIA,

IGNORANCIA YNEGLIGENCIA,

DISGUSTO YMALICIA,

MALOS PENSAMIENTOS,

MENTIRAS Y ROMPER LAS PROMESAS,

ODIO Y OSTENTACIÓN,

MURMURACIONES YRENCOR.

QUÉ ENFERMEDAD HA Y

¡OH Alláh! QUE NO ESTÉ EN MI,

CÚRAME DE TODA ENFERMEDAD

YALIVIA MIS NECESIDADES,

OMPENZAS DEL AYUNO

CIERTAMENTE TENGO UN CORAZÓN AFLIGIDO,

CIERTAMENTE Tú ERES QUIEN SANA A LOS ENFERMOS."

La tercera cosa, es que quien ayuna debe ser muy cuidadoso de proteger sus oídos de los asuntos repudiables sobre los que no se debe hablar. Es harám decir o escuchar cualquier cosa que no debiera de ser dicha. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo que murmurar a espaldas de alguien es lo que hace tanto el que murmura como el que escucha sus murmuraciones.

Cuarto, el resto del cuerpo debe apartarse del pecado y el mal. Ni siquiera puede ser tocado con las manos, ni los pies pueden encaminarse hacia el mal. Se debe ser especialmente cuidadoso en el tiempo del iftár. No debe entrar en nosotros ningún alimento acerca del cual nos quepa una duda sobre si es harám. Cuando una persona ayuna, y rompe su ayuno comiendo harám, actúa igual que un enfermo que toma medicinas para sanar y al mismo tiempo toma el veneno que lo destruye.

Quinto, después de haber ayunado, no es recomendable llenar el estómago completamente aunque se esté comiendo halál en el iftár, pues esto es perder el sentido del ayuno. El ayuno junto con disminuir nuestros deseos carnales, también fortalece nuestras cualidades angelicales e incrementa la iluminación del alma. Durante once meses hemos estado comiendo y bebiendo, que daño podría haber en comer menos durante un solo mes.

Nosotros tenemos la mala costumbre de llenarnos de comida durante el iftár por todo lo que no comimos durante el día, y en el suhúr por lo que no comeremos, esto en realidad incrementa nuestro consumo promedio de comida. Muchas cosas que durante tiempos normales no comemos, se consumen durante Ramadán. De hecho, es durante este mes cuando más desarrollamos este mal hábito.

El Imám Gazáli (rahmatulláhi 'aleihi) hizo la siguiente pregunta: "¿Si el propósito de ayunar es vencer las tentaciones de Iblis y a nuestras pasiones carnales, cómo podría lograrse esto si se come excesivamente durante el iftár y se pierde el objetivo de ello?".

En realidad lo que hacemos es cambiar el horario de comida y no nuestra ración de ella. Mas aún, tenemos delicias que usualmente no vemos fuera de Ramadán y mucha gente se ocupa de preparar comidas especiales para este mes. Lo que efectivamente ocurre, es que terminamos comiendo aún más que en épocas normales. El resultado es que en lugar de reducir nuestros apetitos carnales, lo que hacemos es aumentarlos. El verdadero beneficio de ayunar es sentir hambre en su verdadero espíritu. El ayuno posee varios beneficios y virtudes para este mundo como observancia de la shari'ah que es su principal objetivo. Nuestro Profeta (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Shaitán fluye a través del cuerpo del hombre al igual que la sangre, cerrad este camino a través del ayuno". Todos los miembros son alimentados espiritualmente cuando el cuerpo es mortificado por el hambre y cuando el cuerpo se llena, los miembros son mortificados espiritualmente.

Otro objetivo del ayuno es permitirnos experimentar la situación de los pobres y necesitados y así crear un sentimiento de compasión hacia ellos. Esto sólo se puede lograr sintiendo hambre y no por llenar tanto el estómago de deliciosa comida en el suhúr, de modo que no se vuelva a sentir hambre hasta el momento del iftár. Sólo se igualará con los pobres, cuando se experimente y se sienta el sufrimiento del hambre.

En cierta ocasión, una persona fue hasta Bishr Háfi (rahmatulláhi 'aleihi) y le encontró temblando de frío a pesar de tener junto a él ropas abrigadoras, le preguntó si acaso era tiempo para quitarse las ropas a lo que él respondió: "Hay muchos pobres y necesitados y yo no soy capaz de compadecerme de ellos, lo que más puedo hacer es ser como ellos". Los 'ulamá de Tasauwuf y los sabios (fuqahá) sostienen que la misma debe ser nuestra actitud hacia el ayuno. En el "Marágil Faláh" (libro de jurisprudencia) está escrito: "No comas demasiado en el suhúr como lo hacen los ricos, porque esto es perder el objetivo de ayuno." ‘Allámah Tahtáwi (rahmatulláhi 'aleihi) escribió: "Aguantar las angustias del hambre, aumenta la recompensa", del mismo modo se desarrolla un sentimiento de compasión hacia los pobres y los hambrientos."

El Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo que: "A Alláh Ta'álá no le desagrada tanto que algo se llene hasta los bordes como le desagrada que se llene el estómago". En otro hadith Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Unos cuantos bocados son suficientes al hombre, para mantenerse de pie". Si a alguien le agrada comer, no debiera de sobrepasarse. La cantidad óptima es que un tercio de estómago se llene de comida, un tercio de agua y el resto que permanezca vacío. Después de todo debió de existir una razón para que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) haya ayunado por varios días sin comer nada entre ellos. Yo he visto a mi profesor Jalil Ahmad (rahmatulláhi aleihi) comer un poco de pan casero en el suhúr y en el iftár durante todo el mes de Ramadán, cuando alguno de sus cercanos le presionaba para que comiese más, él respondía: "No tengo hambre, en realidad estoy sentado solamente para estar con mis amigos".

He escuchado, que el Sheij Sháh Abdurrahim Raipúri (rahmatulláhi 'aleihi), durante el mes de Ramadán solía ayunar por días enteros y tomar sólo un vaso de té sin leche al suhúr y en el iftár. Una vez, su seguidor más cercano le dijo con mucha ansiedad: "Usted se va a poner muy débil si no come algo", a lo que el Sheij le respondió: "Alhamdulilláh, yo estoy sintiendo algo del éxtasis del Yannah".

¡Quiera Alláh Ta'álá concedernos el que seamos capaces de seguir a estas piadosas personas! Ámin.

“LA GENTE RICA NO SABE

QUE EL ESTOMAGO LLENO DE UNA PERSONA,

ESTÁ VACÍO DE SABIDURÍA.”

El sexto punto es que después de haber ayunado, debemos sentir temor y preocupación acerca de si nuestro ayuno fue aceptado o rechazado por Alláh Ta’álá. Esto debiera aplicarse a todas nuestras ‘ibádát, que no haya en ellas alguna falta o pecado que haga que Alláh Ta'álá rechace nuestras obras. Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) dijo: "Muchos son los recitadores del Corán que serán desgraciados por el propio Corán"; y dijo también: "En el Día del Qiyámah, uno de los primeros a quienes Alláh Tá álá va a pedir cuentas será a un mártir al que le preguntará acerca de las bendiciones que le concedió y que éste reconocerá. Luego Alláh Ta'álá le dirá: ¿Yde qué modo agradeciste por ellos?", él le responderá: "¡Yo luché en tu camino hasta que fui mártir!". Alláh Ta'álá le responderá: ¡No es cierto! ¡Tú luchaste para que la gente dijera de ti que eras un hombre valiente y así fue dicho!". Luego ordenará que su cara sea puesta en el suelo y sea arrojado en Yahannam. Un sabio será llamado entonces y también se le hará recordar acerca de los favores que Alláh Ta'álá le concedió y se le hará al respecto la misma pregunta, a lo que él responderá: "¡Oh Alláh! Me esforcé por alcanzar el conocimiento, enseñarlo a otros y recitaba el Corán para Ti". Alláh Ta'álá le dirá: ""¡No es cierto! ¡Tú hiciste todo aquello para que la gente dijera de ti que eras un sabio y así fue dicho!". Luego también se ordenará que su cara sea puesta en el suelo y que sea arrojado en Yahannam. Finalmente un hombre rico será llamado y Alláh Ta'álá le recordará acerca de los favores que le fueron otorgados, éste también los reconocerá y se le hará también la misma pregunta que a los otros dos, a la que responderá: "¡Oh Alláh! di en caridad por Ti en cada causa digna que encontré". La respuesta de Alláh Ta'álá será: "¡No es cierto! ¡Tú hiciste todo ello para que se dijera de ti que eras un hombre generoso y así fue dicho!” . Luego ordenará que su cara sea puesta en el suelo y que sea arrojado en Yahannam." ¡Quiera Alláh Ta'álá salvarnos de ello! Ámin.

Este es el resultado de una intención mal dirigida. Existen numerosos ejemplos en los ahádith al respecto. La persona que ayuna, debe estar siempre pendiente de su intención, y de que ésta no sea adulterada. También debe hacer du'á constantemente para que Alláh Ta'álá acepte complacido sus obras. Se debe tener presente que el temor de que nuestras acciones no sean aceptadas es una cosa, pero otra es tener y mantener la esperanza en la Infinita Gracia y Misericordia de Alláh Ta'álá. Este último aspecto de la Gracia de Alláh Ta’álá es único. A veces Él convierte las obras malas en dignas de recompensa (cuando son seguidas por buenas obras). Estas seis cosas son obligatorias para todas las personas rectas.

“LAS COSAS BELLAS,

LA ELEGANCIA Y EL BAILE

NO SON LA EXCELENCIA.

HAY OTRAS FORMAS DE BELLEZA

QUE NO PUEDEN SIQUIERA SER NOMBRADAS.”

Para personas especialmente piadosas se agrega un séptimo punto. Durante el ayuno, el corazón no debe volcarse hacia nada que no sea Alláh Ta’álá, hasta tal punto de no preocuparse ni siquiera de si habrá algo para comer en el iftár. Algunos sabios consideran que incluso pensar en la comida para el iftár es una falta, lo mismo que pensar en esforzarse por obtener algo de comida, pues esto significaría una falta de confianza en la promesa de sustento dado por Alláh Ta'álá. En el comentario sobre el "Ihyá 'Ulúmud-Din", el autor menciona acerca de algunos masháij, que si algo del iftár llegaba antes del tiempo de iftár, entonces era arrojado por temor a que el corazón se fijase en la comida por el resto del día, lo que reduciría la confianza en Alláh Ta'álá. Por supuesto que esto sólo puede ser practicado por personas excepcionalmente piadosas, cuya fe ni siquiera podemos imaginar tener. Si tratásemos de seguir esto podríamos destruirnos a nosotros mismos.

Respecto del versículo que aparece en el Corán: "El ayuno ha sido ordenado para vosotros". Los comentaristas del Corán han dicho que el ayuno se hace obligatorio para cada parte del cuerpo. Así, ayunar con la lengua significa abstenerse de mentir, murmurar, etc., ayunar con los oídos significa no escuchar al mal, ayunar con los ojos significa no mirar hacia lo malo y pecaminoso.

Del mismo modo el ayuno de sí mismo significa apartarse de la codicia y de todos los deseos carnales. El ayuno del corazón significa apartarse del amor hacia las cosas mundanas. El ayuno del rúh (alma) significa abstenerse en este mundo de los placeres de la otra vida (ájirah). El ayuno de la mente significa evitar los pensamientos de otro ser, excepto Alláh Ta'álá.

Hadith Número Diez

Abú Hurairah (radialláhu 'anhu) narra que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Quien coma intencionalmente durante un día cualquiera de Ramadán, sin una excusa válida o por enfermedad (aceptada por la shari'ah), no lo podrá recuperar aunque ayune por el resto de su vida".

Comentario

La opinión de algunos sabios es que si alguien no cumple con algún día de su ayuno de Ramadán sin que haya una excusa válida, esta persona nunca podrá compensar esta pérdida (cumplir la obligación qadá). Aún si ayuna por el resto de su vida, esta persona no podrá compensar el día que perdió. 'Al¡ (radialláhu `anhu) y otros tenían la misma opinión. Sin embargo, la gran mayoría de los sabios sostiene que si alguien no ayuna por un día de Ramadán, entonces deberá ayunar un día para compensarlo. Por otra parte, cuando alguien ha comenzado a ayunar en Ramadán y rompe su ayuno un día sin ninguna excusa válida, deberá, de acuerdo con la shari'ah, ayunar durante dos meses seguidos sin interrupción. En cualquier caso, las verdaderas virtudes y bendiciones de Ramadán nunca podrán ser igualadas. Este es el significado del hadith, si se ha perdido un día de ayuno en Ramadán (sin una excusa válida), nunca podrán recobrarse las bendiciones de él.

Esto es para quienes hacen el ayuno gadá. ¿Cuán desafortunados y perdidos son aquellos que niegan el ayuno y no lo practican en lo más mínimo? El ayuno es uno de los pilares fundamentales del Islám. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) ha nombrado cinco principios del Islám. El primero y más importante es la Fe en la Unicidad de Alláh Ta'álá y que Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam) es Su Mensajero y luego la Oración, el Ayuno, el Zakáh y la Peregrinación (Hayy).

Cuántos musulmanes podemos encontrar que ni siquiera practican uno de estos pilares. En los censos y estadísticas ellos son contabilizados como musulmanes, pero frente a los ojos de Alláh Ta'álá no son considerados como tales. Ibn 'Abbás (radialláhu 'anhuma) relata en un hadith que: "El Islám está basado en tres principios shahádah, saláh y saum (ayuno). Cualquiera que no cumple con alguno de ellos es un incrédulo y se le puede aplicar la pena capital."

Respecto a la última parte de este hadith, los 'ulamá (sabios) han dicho que sólo se transforman en incrédulos cuando, junto con no practicarlos, le niegan su importancia o el que sean pilares del Islám. No importa la interpretación que se le dé, pues Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) se refirió a esta gente con la mayor firmeza. Por ello, quienes fallen en cumplir con las obligaciones de nuestra religión deberían temer la ira de Alláh. Nadie escapará de la muerte, los placeres y comodidades de esta vida son por un período muy breve.

Sólo obedeciendo las órdenes de Alláh Subhánahu wa Ta'álá, podremos salvarnos. Hay muchos ignorantes que no ayunan nada. ¿Cuál será la posición de aquellos que no sólo rechazan el ayuno, sino que, además se mofan y burlan de la llegada del mes de Ramadán? Esto es peligroso, pues lleva a acercarse al kufr. Se les puede oír que dicen: "El ayuno es para quienes no tienen comida en sus casas, no para mí" ó "¿Qué gana Alláh Ta'álá con hacernos sufrir de hambre?". Tales palabras no deberían siquiera ser pronunciadas, se debe recordar que, mofarse o bromear acerca de cualquiera de los asuntos de nuestro Din, es kufr (deslealtad).

Una persona podría no hacer un solo saláh en su vida o fallar en cumplir cualquiera de las obligaciones de nuestro Din, sin embargo, mientras no niegue su obligatoriedad y su importancia, ésta no será considerada como un kufr, aunque será castigada por incumplimiento. Pero, mofarse y burlarse de cualquiera de los aspectos de nuestra religión, es kufr, e invalida todas las buenas acciones. Dado lo delicado de este asunto, no debiera pronunciarse ninguno de estos dichos irresponsables acerca del ayuno.

Pienso que diez ahádith son suficientes para este primer capítulo. Uno es suficiente para los que son obedientes y, en el caso de los que son desobedientes, no importa cuántos se escriban nunca será bastante. ¡Quiera Alláh concedernos a todos los musulmanes el taufiq (habilidad) de cumplir con los ‘amál! (acciones virtuosas). Ámin.

LAILATUL QADR

(La Noche del Decreto)

Entre las noches de Ramadán se encuentra una llamada "Lailatul Qadr", la cual es destacada por sus grandes bendiciones. El Corán Al Karim la describe como una noche que posee más bendiciones y virtudes espirituales que mil meses.

Afortunados son aquellos que obtienen la bendición completa de esta noche gastándola en adorar a Alláh Ta'álá, pues habrán obtenido la recompensa de ochenta y tres años y cuatro meses de adoración. Y aún más, significa que su virtud es mayor que mil meses. Realmente, es un gran favor de Alláh que no tiene límites para aquellos que saben apreciarlo.

El origen

Acerca de esta noche, en un hadith narrado por unas (radialláhu 'anhu) en Ad-Durrul Manthúr, Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Lailatul Qadr fue concedida a mi Ummah y a ninguna otra Ummah anterior". Respecto a las razones para haber recibido el regalo de Lailatul Qadr, se mencionan varias, una de ellas es que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) solía mirar la gran longevidad de hombres en la antigüedad, y se afligía al pensar en la corta vida de los miembros de su Ummah, ya que debido a esto sería imposible competir con los primeros en la cantidad de buenas obras. Para compensarlos por la duración menor de sus vidas, Alláh Ta'álá por Su Infinita Misericordia les concedió esta noche de tantas bendiciones. Esto quiere decir que si algún afortunado de entre los miembros de la Ummah de Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) se encuentra con esta noche, adorando a su Creador, en diez oportunidades de su vida, será su recompensa equivalente a ochocientos treinta años y más de 'ibádah. También se ha reportado que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) en cierta ocasión narró a sus sahábah acerca de un hombre de Bani Isráil que estuvo en el yihád durante mil meses. Al oír esto, los sahábah sintieron envidia de este hombre ya que nunca podrían obtener un recompensa como la de él, por ello Alláh Ta'álá les regaló Lailatul Qadr como recompensa.

Otra narración dice que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) mencionó en cierta oportunidad los nombres de cuatro personas de Bani Isráil quienes dedicaron ochenta años de su vida a servir a Alláh Ta'álá sinceramente, adorándolo, y no pecando en lo más mínimo, ellos fueron el Profeta Aiyúb ('aleihis salám), Zakariyyá ('aleihis salám), Hizqil ('aleihis salám) y Yúsha' ('aleihis salám). Los sahábah (radialláhu 'anhum) escucharon esto con asombro, entonces Yibril ('aleihis salám) apareció y trajo la surah donde se mencionan las bendiciones de esta noche.

Además de estas narraciones, hay otras que explican el origen de la Noche del Decreto. La razones de estas diferencias, es que cuando un versículo es revelado, después de un período en que ocurren distintos incidentes, éste puede ser relacionado a cada uno de ellos. No obstante, realmente el hecho más importante es que Alláh Ta'álá nos ha concedido esta noche como un gran favor y nosotros sólo podemos cumplir con nuestros 'amál gracias al taufiq de Alláh

“AQUELLA GENTE CUYO DESTINO ESTÁ VACÍO Y MAL,

QUE PUEDE OBTENER DE UN GUÍA EXPERTO,

PUES UN GUÍA EXPERTO COMO JIDR

TRAJO A ALEJANDRO DE REGRESO

DESDE LA FUENTE DE LA VIDA

CON LAS MANOS VACÍAS”

¡Qué afortunados son aquellos que nunca han perdido una de estas noches en adorarlo! ¡Cuán dignos de sana envidia son aquellos masháij que no han perdido la 'ibádah de ninguna Lailatul Qadr desde que ellos tuvieron edad!.

Ahora, acerca de ¿Cuál sería esta noche? existen más de cincuenta opiniones que han sido mencionadas, y no podremos enumerarlas todas, así que veremos las más aceptadas en las páginas siguientes.

Diferentes virtudes y muchas narraciones se mencionan en los libros de hadith respecto de esta noche. Algunos de los cuales serán mencionados más adelante. Pero, debido a que las virtudes de esta noche han sido mencionadas en el Corán, es importante que se escriba un breve comentario acerca de la surah de Lailatul Qadr:

"En el Nombre de Álláh, el Clemente, el Misericordioso.

Es cierto que lo hicimos descender en la noche del Qadr"

(Surah Al Qadr [97], áyah 1)

Aquí se hace referencia al hecho de que durante esta noche tan especial, el Corán fue hecho descender desde "Al Lauhul Mahfúdh" (la Tabla Protegida) hacia el cielo (que esta sobre la tierra). Por el sólo hecho de que el Corán haya descendido en esta noche, es razón suficiente que explica su excelencia, sin necesidad de mencionar otras bendiciones y virtudes que trae consigo. En el versículo siguiente, para dirigir y elevar nuestro interés acerca del tema se pregunta:

¿Y cómo hacerte saber qué es la noche del Decreto?

(Surah Al Qadr [97], áyah 2)

En otras palabras, el asunto acerca del cual se plantea la pregunta aquí es: ¿Sabes acaso algo acerca de la gran importancia de esta noche? ¿Sabes algo acerca de los grandes favores y bendiciones que se encuentran en ella? Luego, el versículo siguiente procede a enumerar algunas de sus grandes virtudes:

“La noche del Decreto es mejor que mil meses”

(Surah Al Qadr [97], áyah 3)

El verdadero significado aquí, es que la recompensa por dedicar esta noche a las 'ibádát es más y mejor que haber cumplido con mil meses de ‘ibádah, es de hecho mucho más pero, cuánta mas recompensa hay, eso es algo que no se nos ha dicho aquí.

“En ella descienden los ángeles y el espíritu...”

(Surah Al Qadr [97], áyah 4)

Una explicación de este versículo ha sido entregada por el Imám Rázi (rahmatulláhi 'aleihi) diciendo que cuando el hombre apareció por primera vez sobre la tierra, Alláh Ta'álá lo creó como su Jalifah (representante) en ella, los maláikah le miraron con cierto desprecio. Cuando Alláh Ta'álá les informó acerca de Su intención de poner al hombre en la tierra, ellos le preguntaron ¿Acaso vas a poner en ella a quien sembrará el mal y derramará la sangre?

Del mismo modo, cuando sus padres notaron su forma original como una simple gota de esperma, lo vieron como algo despreciable, tanto que le consideraron como algo que ensucia la ropa y debiera de ser lavado. Pero cuando Alláh Ta'álá hizo de esa misma gota despreciable de esperma una hermosa forma humana, empezaron a amarle y cuidarle. Ahora vemos como han avanzado las cosas hasta que en esta noche del Qadr, vemos a este mismo hombre adorando a Alláh Ta'álá y a los mismos ángeles que antes le veían con desprecio, descendiendo hasta él, obviamente arrepentidos de haber pensado mal de él.

En este versículo se menciona al espíritu, quien es claramente Yibril ('aleihis sallam). Los comentaristas del Corán han dado varias explicaciones para esta palabra. Veamos algunas de ellas:

a. La mayoría de los comentaristas están de acuerdo en que se trata de Yibril ('aleihis salám) y, de acuerdo con Imám Rázi (rahmatulláhi `aleihi) esta es la explicación más correcta. Alláh Tá álá primero nombra a los ángeles (maláikah) y debido al estatus que Yibril ('aleihis salám) posee entre ellos, se le menciona especialmente.

b. Algunos comentaristas sostienen la opinión de que "Espíritu" significa aquí un ángel de tamaño tan extraordinario que frente a él, los cielos y la tierra aparecen como casi nada.

c. Otro grupo de comentaristas opina que "Espíritu" se refiere aquí a un grupo de maláikah que sólo aparecen durante esta noche y sólo pueden ser vistos por otros maláikah.

d. Algunos comentaristas creen también que "Espíritu" se refiere aquí a una criatura especial de Alláh Ta'álá, que aunque comparte la comida y la bebida, no es ni hombre ni ángel.

e. También algunos opinan que "Espíritu" se refiere aquí a 'Isá ('aleihis sallam) quien durante esta noche desciende junto con los ángeles para observar las buenas obras de esta Ummah.

f. La última opinión que quisiéramos mencionar aquí, es que "Espíritu" se refiere aquí a una Misericordia especial de Alláh Ta'álá que viene siguiendo a los ángeles que descienden.

Además de estas, hay otras opiniones más, pero volvemos a repetir que la primera opinión es la más aceptada.

Respecto a esto, el Imám Baihaqi (rahmatulláhi 'aleihi) narra un hadith de .finas (radialláhu 'anhu) donde Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) ha dicho: "En Lailatul Qadr, Yibril ('aleihis salám) desciende con un grupo de ángeles y hace du’á implorando misericordia por todos aquellos que se encuentren ocupados en ‘ibádah".

El mismo versículo dice después:

"...con las órdenes de tu Señor para cada asunto"

(Surah Al Qadr [97], áyah 4)

El autor de "Madháhire Haq" escribe que en esta noche fueron creados los maláikah; también en esta noche comenzó la creación de Ádam ('aleihis salám) pues se había reunido la materia con la cual fue creado; durante esta noche fueron plantados los árboles en el Yannah y un gran número de ahádith afirman que los du'á son aceptados. También leemos en el libro Ad-Durrul Manthúr, que de acuerdo con lo que se ha relatado en un hadith, fue en esta noche que 'isá ('aleihis salám) fue elevado corporalmente hacia los cielos y fue también cuando el arrepentimiento de Bani Isráil fue aceptado.

“Paz”

(Surah Al Qadr [97], áyah 5)

Esta es la encarnación de la paz. A lo largo de las horas, los maláikah recitan "salám" sobre aquellos siervos piadosos que adoran a su Señor. Un grupo desciende mientras otro asciende como ha sido explicado en los ahádith. Otra interpretación es que esta es una noche completamente segura del mal.

"Ella dura hasta el despuntar del alba"

(Surah Al Qadr [97], áyah 5)

Estas bendiciones permanecen durante toda la noche hasta el amanecer sin que se encuentren limitadas a alguna hora específica. Habiendo notado algunas de las virtudes de esta noche en la explicación de las palabras de Alláh Ta’álá, no hay necesidad de citar ningún hadith. Sin embargo, dado que numerosas virtudes han sido relatadas en los ahádith, mencionaremos algunos a continuación.

Hadith Número uno

Abú Hurairah (radialláhu 'anhu) narra que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Quienquiera que se levante durante la Noche del Qadr para orar y adorar a Alláh Ta'álá, con una Fe sincera y con la sincera esperanza de recibir la recompensa de Alláh Ta'álá, sus pecados anteriores le serán perdonados."

Comentario

En este hadith, levantarse se refiere al saláh y a cualquier otra forma de 'ibádah, como por ejemplo el dhikr, tiláwah (recitación del Corán) etc. La frase: "con sincera esperanza de recibir la recompensa", significa que se debe estar ocupado en 'ibádah solamente con la intención de complacer a Alláh Ta'álá y de recibir Su Recompensa. No se debe hacer nada para ser visto por los demás o para impresionarlos. De acuerdo a Al Jat-tábi (rahmatulláhi 'aleihi) significa que debemos tener una fe completa en la promesa de que toda buena obra será recompensada y así estar en frente de Alláh Ta'álá con empeño y entusiasmo. No debiéramos de pensar sobre esta 'ibádah como si se tratase de una carga, ni tampoco dejar que exista la más mínima duda acerca de la recompensa que se ha puesto detrás de ella. Después de todo, es un hecho bien conocido, el que cuando se piensa en una meta importante y se tiene el deseo de obtener su recompensa, teniendo al mismo tiempo la certeza de conseguirla, toda la carga y la dificultad necesaria para lograr esta meta se vuelve más fácil de llevar. Del mismo modo entonces, la carga de levantarse a rezar se hace más fácil. Por esta razón, es que a aquellos quienes poseen una elevada posición espiritual frente a los ojos de Alláh Ta'álá, les resulta fácil estar constantemente en 'ibádah.

Debe notarse que el hadith nos dice que nuestros pecados anteriores serán perdonados. Los 'ulamá han dicho que el perdón mencionado aquí, y en otros ahádith, se refiere sólo al caso de los pecados menores. Los pecados mayores sólo son perdonados de acuerdo a lo establecido en el Corán y cuando hay un arrepentimiento sincero, con la promesa de no volver a cometerlos nunca más. Sobre estas bases hay consenso entre los 'ulamá acerca de que los pecados mayores sólo son perdonados cuando hay taubah. Por ello, cada vez que en los ahádith se menciona el perdón de los pecados, éste se restringe a los pecados menores.

Mi padre, que ya murió, (Que Alláh Ta'álá le bendiga y le conceda luz en su lugar de descanso), solía decir que la palabra "menor" había sido omitida en los ahádith por dos razones:

Primero, él dijo: "Un verdadero musulmán es aquel en quien no queda ninguno de sus pecados mayores, pues cada vez que comete un pecado mayor, él no descansará, o tendrá paz, hasta que no se arrepienta frente a Alláh Ta'álá, implorando Su perdón y prometiendo no volver a cometer lo mismo en el futuro".

Segundo, mi padre (rahmatulláhi 'aleihi) solía decir: "Cuando días y noches tan benditas vienen, y un verdadero musulmán se para en frente de Alláh Tá álá en oración e 'ibádah, esperando lograr la recompensa, es obvio que este verdadero musulmán en su conciencia sentirá un gran pesar por sus pecados previos".

Este pesar y la resolución firme de no volver a lo mismo, son los requerimientos más importantes del taubah (arrepentimiento). Esto significa que durante estos días y noches, el arrepentimiento por los pecados mayores es automático (dejando sólo los pecados menores para ser perdonados). De todos modos, es mejor que cuando una noche como Lailatul Qadr llega, quien ha cometido pecados mayores, debe antes que nada, arrepentirse con el corazón lleno del anhelo de perdón, de tal modo que Alláh Ta’álá en Su Infinita Misericordia le perdone por todos sus pecados. Y cuando lo hagas recuérdame en tus du’á.

Hadith Número Dos

Anas (radialláhu 'anhu) narra que: "En cierta ocasión, al comienzo de Ramadán, el Mensajero de Alláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Un mes ha llegado a ustedes, en él hay una noche mejor que mil meses. Quien esté privado de sus bendiciones estará privado de todo bien, y ninguno está privado de su bien, excepto, quien esté totalmente perdido."

Comentario

Quién podría tener alguna duda acerca de la desgracia de una persona que se priva a sí misma de los grandes beneficios de Lailatul Qadr (de hecho, aquí pueden haber muchos de nosotros). Hay personas que debido a su trabajo, permanecen durante todo el año despierto en las noches, ¿Qué dificultad habría para estas personas en permanecer despierto durante las noches de este mes, para dedicarse a la adoración de Alláh Tá álá y ganar la recompensa de ochenta años de 'ibádah?

Para ellos, esta tarea no debe ser tan difícil, pero debido a su escaso interés, no sienten la necesidad en el corazón, si la tuvieran, no sólo serían capaces de levantarse una noche, sino que muchas y les sería muy fácil hacerlo.

"TODO ES IGUALMENTE BUENO EN EL AMOR,

SEA JUSTO O NO,

EN TODO HAY PLACER

SI HAYPLACER PARA EL CORAZÓN"

Esta necesidad y deseo debemos de crearlo, después de todo, existió una buena razón para que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) realizara prolongadas oraciones hasta que sus pies se hincharan, incluso, a pesar de las buenas noticias y promesas que Alláh Tá álá le había dado. Nosotros decimos que somos sus seguidores.

Aquellos que realmente valoraron estas oportunidades de `ibádah, hicieron lo que fue necesario para dar un ejemplo a esta Ummah. No dejaron ningún lugar para las críticas o vacilaciones diciendo: ¿Quién podría hacerlo mejor? ó ¿Quién podría tener la capacidad de seguir estos ejemplos? Esta es una cuestión de convencer al corazón, para aquellos que desean hacer algo, hasta las más difíciles cuestiones no presentan ningún problema. Esto sólo se puede dar permaneciendo junto a un verdadero Sheij.

"SI UN CORAZÓN SUFRIENTE DESEA,

SIRVE A LOS POBRES,

ESTA JOYA NO SE ENCUENTRA

EN LOS TESOROS REALES."

Veamos los ejemplos de algunos ilustres hijos del Islam. Uno de ellos fue 'Umar (radialláhu 'anhu), quien después de hacer su oración de 'ishá, solía volver a su casa y quedarse en oración durante la noche hasta que oía el adhán del fayr. También tenemos el ejemplo del piadoso jalifah 'Uthmán (radialláhu 'anhu) quien, después de haber ayunado durante todo el día, solía quedarse toda la noche rezando en saláh, además de dormir un poco durante el primer tercio de la noche. Se sabe que él recitaba el Corán completo durante la noche en el primer raka'ah. En el "Ihyá `Ulúmud-Din" del imám Gazáli (rahmatulláhi 'aleihi), Abú Tálib Makki menciona a cuatro hombres de entre los tábi'i (personas que vieron a los sahábah (radialláhu 'anhum), en estado de imán y que murieron en estado de Imán), quienes solían hacer el saláh del fayr con el mismo wudú con que habían rezado el ‘ishá. Esto ha sido relatado por muchos narradores auténticos.

Shaddád (radialláhu 'anhu) fue uno de los sahábah que solía permanecer despierto durante toda la noche, yendo de un lado a otro hasta que llegaba la oración del fayr. Él decía "¡Oh Alláh! El temor del fuego de Yahannam se ha llevado el sueño de mis ojos." Aswad Bin Yazid (radialláhu `anhu) luego de dormir un poco entre el magrib y el 'ishá, solía permanecer en ‘ibádah durante toda la noche en Ramadán. Ahora, veamos a un hombre como Sa'id Ibn Musáiyab (radialláhu 'anhu) de quien se decía que rezó la oración del fayr y del 'ishá con el mismo wudú por cincuenta años. También Silah Bin Ashiam (radialláhu 'anhu) quien después de haber estado rezando durante toda la noche a Alláh Tá álá, decía, cuando llegaba el amanecer: "¡Oh Alláh! Yo no soy digno de pedir de Ti el Yannah, pero todo lo que imploro de Ti es que me salves de Yahannam."

Qatádah (radialláhu 'anhu) era un hombre que terminaba la recitación completa del Corán cada tres noches durante las primeras noches de Ramadán, pero en las últimas diez él lo rezaba completo cada noche. Se dice sobre el Imám Abú Hanifah (rahmatulláhi 'aleihi), siendo un hecho bien conocido, que él rezó la oración del 'ishá y del fayr con el mismo wudú durante cuarenta años. Cuando le preguntaron de donde obtenía la fuerza para hacerlo, él respondió: "Es la respuesta a un du'á que hice a Alláh Ta'álá por medio de la bendición de Sus especiales Nombres." Él sólo dormía un poco en las tardes, acerca de lo cual dijo: "En los ahádith se nos ha aconsejado hacer esto." En otras palabras, aún en la siesta de la tarde, solía seguir la sunnah. Este mismo Imám, mientras recitaba el Corán lloraba tanto, que hasta sus vecinos sentían compasión de él. Una vez lloró durante toda la noche recitando una y otra vez el siguiente versículo del Corán.

"Pero la Hora será su cita y ella será aún más terrible y más amarga"

(surah 54, La Luna: áyah 46)

Ibráhim Ibn Ad-ham (rahmatulláhi 'aleihi) llegaba al punto de no dormir en Ramadán ni de día ni de noche. El Imám Sháfi’i (rahmatulláhi ‘aleihi) solía recitar el Corán hasta sesenta veces durante la oración en los días y noches de Ramadán.

Además de los ejemplos que hemos mencionado aquí, ha habido innumerables almas piadosas que solían comportarse cuidadosamente respecto de los mandatos contenidos en el siguiente versículo:

"Y no he creado a los genios y los hombres sino para que me adoren"

(Surah Adh-Dháriyát [51], áyah 56)

Nada es difícil para aquellos que tienen la voluntad de practicar. Estos son los ejemplos de quienes nos han precedido, pero hoy en día hay muchos que sienten la misma devoción, sirven a Alláh Ta'álá y de acuerdo a sus propios tiempos, hacen de la noche día adorándolo. Aún en estos tiempos de maldad y corrupción, hay quienes siguen el ejemplo de Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam), la comodidad no los previene de ser diligentes en su devoción, ni tampoco los asuntos de la vida mundana.

El Mensajero de Alláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: Alláh Subhánahu wa Ta`álá dijo: ""¡Oh hijo de Ádam! Libera tu tiempo para Mi servicio y Te enriqueceré con independencia, Te liberaré de las necesidades y Apartaré la pobreza de ti. De otro modo Te llenaré de obligaciones y deberes y tu pobreza y necesidades no desaparecerán". Ciertamente hoy en día vemos la veracidad de esto diariamente.

Hadith Número Tres

Anas (radialláhu 'anhu) narra que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "En la noche del Qadr, Yibril ('aleihis salám) desciende a la tierra con un grupo de ángeles implorando bendiciones sobre todos los siervos de Alláh que se encuentran ofreciendo actos de adoración a Alláh. Luego, en el día del 'id, Alláh se enorgullece de ellos frente a sus ángeles, diciendo: ""¡Oh ángeles! ¿Cuál es la recompensa para el sirviente que ha cumplido bien con su trabajo?", ellos responderán "¡Oh Señor Nuestro! Su recompensa debe ser completa",entonces Alláh responderá: ;Oh ángeles míos! Mis siervos y siervas han cumplido con su obligación, luego se han dirigido al lugar de oración y han elevando sus voces en oración hacia Mí. Juro por Mi Honor, por Mi Gracia y por Mi Grandeza, que responderé sus súplicas". Entonces dirá Alláh: (dirigiéndose hacia las personas) ¡Regresen! He perdonado vuestros pecados y transformado sus faltas en buenas obras". Rasúlulláh (sallalláhu ‘aleihi wa sallam) dijo: "Aquellos que regresan del lugar de oración han sido perdonados".

Comentario

La venida de Yibril (‘aleihis salám) con los ángeles ha sido narrada en el Corán y también en otros ahádith. En el último hadith de este libro, una mención detallada se hace sobre Yibril ('aleihis salám), quien ordena a los ángeles que se dirijan a los hogares de las personas que están adorando en dhikr u otra 'ibádah para que estrechen sus manos. Ha sido narrado en el libro "Gáliatul Mawáidh" de Al Guniah, del Sheij Abdul Qádir Yiláni (rahmatulláhi ‘aleihi) que se narra en un hadith de Ibn 'Abbás (radialláhu `anhuma) que los ángeles se dispersan por orden de Yibril ('aleihis salám) para ir a cada casa, grande o pequeña, en la selva o en un barco, en donde haya un creyente adorando a Alláh Ta'álá y estrechar sus manos. Sin embargo, no entrarán en algunas casas, por ejemplo donde haya perros o cerdos, donde alguien se encuentre en estado de yanábah (impureza ritual mayor) por causa del adulterio o fornicación o en las casas donde se encuentren imágenes de personas o animales.

¿Qué lamentable es que en las casas de muchos musulmanes, los ángeles no puedan entrar, porque hay en ellas imágenes de personas o animales, aunque sólo estén ahí por adorno? Sólo por causa de una sola imagen que haya sido puesta por alguien en la casa, esta será un medio por el cual, no sólo quien la puso, sino que cada persona del hogar, estará privada de los ángeles de la misericordia.

Hadith Número Cuatro

'Áishah (radialláhu 'anha) narró que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Busquen Lailatul Qadr entre las últimas diez noches impares de Ramadán."

Comentario

Llegamos al punto ¿Cuándo es Lailatul Qadr? El hadith que leímos nos ordena buscarla entre las últimas diez noches de Ramadán. De acuerdo con la gran mayoría de los sabios, las últimas diez noches comienzan en la noche del veintiuno. Entonces, si resulta que Ramadán tendrá veintinueve o treinta días, se debe buscar Lailatul Qadr en la noche del veintiuno, veintitrés, veinticinco, veintisiete o veintinueve. Si la duración de Ramadán es de veintinueve días, entonces igual serán consideradas como las últimas diez (Al 'Asharah Al Ajirah).

Ibn Hazm (rahmatulláhi 'aleihi) tiene una opinión diferente, dice que la palabra 'asharah en este hadith se refiere a diez, por lo tanto, el cálculo anterior sólo será correcto si es que el mes de Ramadán consta de treinta días, en caso de que sea de veintinueve días, entonces comenzarán las últimas diez noches en la noche del día veinte. De acuerdo a este cálculo, las noches impares serían veinte, veintidós, veinticuatro, veintiséis y veintiocho.

(Con el debido respeto que se debe a un gran sabio como Ibn Hazm (rahmatulláhi 'aleihi)), la mayoría de los sabios no están de acuerdo con él, la razón es que la sunnah del i'tikáf corresponde a los diez últimos días de Ramadán) Todos los 'ulamá están unánimemente de acuerdo que Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) se retiraba a i'tikáf en la mezquita en la noche del veintiuno de Ramadán.

Consejo

Aunque existe gran posibilidad de que Lailatul Qadr se encuentre en una de las noches impares de los diez últimos días a partir del veintiuno, también existe la posibilidad de que ocurra en una de las diez últimas noches. El mejor consejo que podemos dar, es que uno debiera de dedicar la `ibádah, cada noche desde el veinte en adelante, de manera que uno podrá estar seguro de que ha obtenido las bendiciones de Lailatul Qadr. Diez u once noches no son tan difíciles de pasar en vela si uno considera la gran recompensa que se encuentra en ellas.

"SI A TRAVÉS DEL LLANTO

EL AMADO PUEDE SER RECORDADO,

ENTONCES CIEN AÑOS DEBEN PASARSE LLORANDO

CON LA ESPERANZA DE RECORDAR ESTO"

Hadith Número Cinco

'Ubádah Ibn Sámit (radialláhu 'anhu) dijo: "En cierta ocasión, Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) vino para informarnos sobre la fecha exacta de Lailatul Qadr, en ese momento se produjo una discusión entre dos musulmanes, entonces él (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Vine para informaron acerca de la noche del Qadr, pero debido a la discusión de dos personas, se ha perdido la fecha exacta. Quizás esto sea mejor para ustedes, así pues, buscadla en la novena, séptima y quinta noche".

Comentario

Tres puntos importantes son relatados en este hadith. Primero, se menciona una discusión que dio como resultado que el conocimiento de Lailatul Qadr fuera negado para nosotros. Las discusiones siempre causan la pérdida de bendiciones. Es un mal tan grande, que por su causa se perdió para siempre la fecha exacta de Lailatul Qadr y, no sólo esto, sino que además, es una forma de privarse uno mismo de las bendiciones. Una vez Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) preguntó a sus compañeros: "¿Queréis acaso que os informe acerca de una acción que es mejor que la oración, el ayuno y la caridad?" Los compañeros respondieron: "Ciertamente queremos". Rasúlulláh (sallalláhu ‘aleihi wa sallam) dijo: "Mantener buenas y pacíficas relaciones entre ustedes es lo más virtuoso, pues ciertamente, las discusiones entre ustedes eliminan la fe".

Esto quiere decir que tal como la navaja rasura el pelo de la cabeza, así mismo las discusiones entre nosotros arrancan la fe. De hecho, esta es una enfermedad entre nosotros. Aún aquellos entre nosotros que parecen ser excepcionalmente religiosos y ocupados en dhikr (el recuerdo de Alláh), son víctimas de las discusiones y disputas.

Lo primero que debemos hacer es poner atención y meditar sobre las palabras de Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) y luego revisar nuestro comportamiento en el que el orgullo nos aparta de la reconciliación. En el primer capítulo de este libro (donde hablamos acerca de las etiquetas del ayuno) leímos que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Insultar a un musulmán es la más despreciable y baja de las acciones". A menudo, llegamos a tal extremo que, al discutir con otro musulmán, no nos preocupamos de que se trate de un hermano musulmán, o de evitar los insultos. En tales casos no se consideran en nada las órdenes de Alláh Ta'álá y Su Mensajero (sallalláhu ‘aleihi wa sallam).

Dice el Corán : “Y obedeced a Alláh y a Su Mensajero y no disputéis entre vosotros, porque si lo hiciérais, os acobardaríais y perderíais vuestro ímpetu”. (Surah Al Anfál [8], áyah 46)

Ahora corresponde a aquellos que siempre quieren destruir el honor y la dignidad de los demás, que se detengan a pensar en cuanto daño se han hecho a sí mismos. Deberían pensar ¿Cuántas veces han cometido estos actos deleznables, rebajándose a sí mismos frente a los ojos de Alláh Ta'álá y de quienes les rodean? La persona que rompe relaciones con sus hermanos por más de tres días y muere en este estado, irá directamente al infierno. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo que cada lunes y jueves las acciones de los siervos son llevadas hacia Alláh Ta'álá, entonces por Su infinita misericordia (por sus buenas obras) se les concede el perdón, excepto a los idólatras. Sin embargo, respecto de dos personas entre las que hay una disputa y han roto sus relaciones se dirá: "Dejen sus acciones a un lado hasta que se reconcilien."

Otro hadith afirma que cuando las acciones son presentadas ante Alláh Ta'álá, cada lunes y jueves, así el arrepentimiento es aceptado y el perdón es concedido a quienes lo piden. Sin embargo, aquellos que tienen una disputa, se quedarán como estaban.

Y aún otro hadith nos enseña que, en Lailatul Bará-ah (la noche del quince de Sha'bán), la misericordia de Alláh Ta'álá llega a todas las criaturas de Alláh Ta'álá y se concede el perdón a todos excepto a dos clases de personas, un káfir y uno que tenía malos pensamientos contra los demás.

En otro hadith leemos: "Hay tres clases de personas cuya oración no se eleva ni un palmo sobre sus cabezas", una de ellas es quien discute con los demás.

En los párrafos anteriores me he desviado del punto que estamos tratando, no porque tuviese la intención de mencionar estos ahádith acerca de las discusiones, sino que para notar lo poco que consideramos estos grandes males. Tanto es así, que aquellos a quienes consideramos rectos y piadosos caen en ellos. A Alláh Ta'álá dirijo mi súplica y de Él únicamente pedimos refugio, Ámin.

Por otra parte, entender que esas peleas, el usar palabras hirientes y romper relaciones con los demás, sólo se puede considerar como un crimen y un mal dentro del Islám. Está permitido romper relaciones con alguien debido a su mala conducta. Ibn 'Umar (radialláhu 'anhuma) cuenta que en cierta ocasión él citó un dicho de Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) sobre el cual su hijo dijo algo que exteriormente parecía objetarlo, por ello Ibn Umar (radialláhu 'anhuma) nunca más le habló a ese hijo por el resto de su vida. Existen numerosos acontecimientos de este tipo en la vida de los sahábah (radialláhu 'anhum).

A menudo rompemos relaciones con la gente alegando que es por una causa del Din. Alláh Ta'álá Quien lo sabe todo, Lo ve todo y sólo Él conoce la verdad de las cosas, y solamente Él sabe qué relaciones fueron rotas verdaderamente por la causa de Su Din, y cuáles por causa de nuestro orgullo, honor y dignidad.

El segundo punto hacia el cual dirige nuestra atención el hadith que hemos estado revisando, se refiere a que el hombre debe sentirse satisfecho y aceptar las órdenes de Alláh Ta`álá en todos los asuntos. Por ejemplo, aunque parece que el haber perdido el conocimiento acerca de la fecha exacta en que caería Lailatul Qadr es una gran pérdida de bendición, debemos aceptarlo pues proviene de Alláh Ta'álá. Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) dijo: "Es mejor para nosotros que sea de este modo", debemos meditar acerca de ello, pues Alláh Ta'álá es siempre Misericordioso con todos Sus siervos.

Aunque alguien haya sido alcanzado por una gran calamidad debido a sus malas acciones, necesita solamente acudir a su Creador, reconocer su debilidad y esta misma calamidad será causa de un gran bien para él. Nada es imposible para Alláh Ta'álá.

Nuestros 'ulamá han mencionado varias ventajas de ignorar la fecha exacta de Lailatul Qadr. Primero, si supiéramos el momento verdadero en que cae la noche del Qadr, habría muchos que no hubiesen servido a Alláh Ta`álá en todo el año, o en otras noches, sino que, habrían esperado que llegase esa noche para cumplir con sus `ibádát. En lugar de ello, uno debe levantarse para realizar `ibádah durante un número mayor de noches con la esperanza de que alguna de ellas lo sea (lo que significa haber dedicado más noches para la adoración de Alláh Ta'álá y haber obtenido más recompensa).

Segundo, entre nosotros hay quienes no parecieran ser capaces de evitar el mal. Que peligroso sería para ellos que, a pesar de saber con certeza que tal noche es Lailatul Qadr, aún así, siguieran cometiendo pecados en ella. Una vez Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) entró a la mezquita y encontró a uno de sus compañeros durmiendo en un costado. Entonces le dijo a 'Ali (radialláhu 'anhu) "Despiértalo y que haga wudfz", 'Al¡ (radialláhu 'anhu) lo hizo y después preguntó a Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) "¡Oh Mensajero de Alláh! Tú siempre eres el primero en dirigirse hacia una buena obra, ¿Por qué no despertaste tú mismo a este hombre?" Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) respondió: "Temí que este hombre pudiese rehusarse y rehusar mis órdenes es kufr. Si hubiese rechazado tus órdenes no habría sido kufr". Del mismo modo Alláh Ta'álá en su Infinita Misericordia no quiso que supiésemos acerca de la caída exacta de Lailatul Qadr para que no haya alguien que, aún sabiéndolo, continuase pecando y cometiendo el mal.

Tercero, hay quienes encuentran posible dedicar una, dos o tres noches de 'ibádah, aún cuando no exista certeza de si encontraremos en alguna de ellas la noche del Qadr. Ahora bien, si no sabemos cuál es de hecho Lailatul Qadr, y la dejamos pasar sin realizar en ella ningún acto de 'ibádah, el resultado sería que al final, no habríamos dedicado ninguna noche a realizar 'ibádah en todo el mes de Ramadán.

Cuarto, cada noche utilizada para hacer 'ibádah en busca de Lailatul Qadr será una noche recompensada.

Quinto, hemos leído que Alláh Ta`álá habla con orgullo frente a los ángeles acerca de Sus siervos que se esfuerzan en realizar 'ibádah durante el mes de Ramadán, por lo mismo, mientras más noches son dedicadas a las 'ibádát, surgen más motivos para enorgullecerse.

A pesar de ignorar cuando es la noche del Qadr, y aunque tienen sólo una idea aproximada del momento en que llegará, aún así, hay personas que se esfuerzan al máximo en adorar a Alláh Ta'álá noche tras noche. Si pensamos que tal es su entrega y sacrificio sin saber cuál será la noche exacta, cómo sería entonces si lo supieran.

De seguro hay ventajas en ello. A menudo Alláh Ta'álá mantiene en secreto ciertas cosas que solo Él conoce debido a las grandes bendiciones que conllevan. Por ejemplo está "Al Ismul A'dham" (El Gran Nombre de Alláh Ta'álá, que si Lo invocamos con Él, Él responderá). O como aquel momento del Yumu`ah cuando la súplica es respondida y que no es conocido con exactitud. Así también hay varios ejemplos de este tipo. Es posible que por causa de una discusión se haya perdido el conocimiento de la fecha precisa de Lailatul Qadr. Sin embargo, por causa de otros beneficios la noche exacta no haya sido revelada.

El tercer punto hacia el que dirigiremos nuestra atención, es aquel que dice que Lailatul Qadr debiera ser vista en la novena, séptima o quinta noche. Leyendo esto junto con otros ahádith, entendemos que se refiere a las últimas diez de Ramadán. Pero ¿Cuáles son estas noches? Si comenzamos desde el veinte, entonces estas tres noches son las del veinticinco, veintisiete y veintinueve. Si por otro lado comenzamos a contar desde el veintinueve, entonces, estas noches serán las del veintiuno, veintitrés y veinticinco. Y en al caso de que Ramadán dure treinta días, entonces serán las noches del veintidós, veinticuatro y veintiséis.

Podemos darnos cuenta de la gran incertidumbre que hay acerca de la fecha precisa de Lailatul Qadr. Entre los sabios existen aproximadamente cincuenta opiniones diferentes, por esta razón, ellos han dicho que Lailatul Qadr no ocurre en la misma noche cada año, si en un año cayó en determinada fecha, el próximo será en otra la noche del Qadr. A veces Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) ordenaba a sus compañeros que buscasen la noche del Qadr entre un determinado número de noches, mientras que otras veces, solía ubicarla en cierta noche.

Abú Hurairah (radialláhu 'anhu) transmite que una vez durante una conversación con sus compañeros se mencionó Lailatul Qadr. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) preguntó: "¿Qué fecha es hoy?" Ellos le respondieron que era veintidós de Ramadán, el Profeta (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Busquen Lailatul Qadr en la noche que sigue a este día". (O sea, en esta noche)"

Abú Dharr (radialláhu 'anhu) narra que en cierta ocasión preguntó a Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) si Lailatul Qadr duraría sólo mientras el Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam) estuviese vivo, o si continuaría después de él. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) respondió: "Continuará hasta el Día del Qiyámah", entonces Abú Dhar (radialláhu 'anhu) preguntó: ¿En qué parte de Ramadán se encuentra? El Profeta (sallalláhu 'aleihi wa sallam) respondió: "Búscala entre los diez primeros y en los diez últimos días", luego el Profeta (sallalláhu 'aleihi wa sallam) se tuvo que ocupar de otros asuntos, entonces esperó hasta que hubiera otra oportunidad y le preguntó: ¿En qué parte de esas diez está Lailatul Qadr? Entonces Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) se enojó conmigo como nunca antes ni después lo había estado y dijo: "Si Alláh hubiese querido que fuese conocido ¿No lo habría informado acaso? Búscala entre las últimas siete noches y no preguntes más".

En otro hadith, Rasúlulláh (sallalláhu ‘aleihi wa sallam) informó a sus compañeros que Lailatul Qadr era la noche del veintitrés.

Ibn 'Abbás (radialláhu 'anhuma) narró: "En cierta ocasión mientras dormía, alguien me dijo en el sueño: "Levántate esta es Lailatul Qadr", así que me levanté y me fui de prisa donde Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) y lo encontré en oración. Fue esta la noche del veintitrés". De acuerdo a otras narraciones, Lailatul Qadr es el veinticuatro, 'Abdullaáh Ibn Mas`úd (radialláhu 'anhu) dijo: "Cualquiera que dedique todas las noches del año a hacer 'ibádah encontrará Lailatul Qadr" (En otras palabras, la noche bendita se mueve durante el año y no solamente se encuentra en Ramadán). Se narra de Ubay Ibn Ka'b (radialláhu 'anhu), que dijo, Ibn Mas'úd (radialláhu 'anhu) se oponía a que la gente se contentara con una noche y juró diciendo que era el veintisiete de Ramadán. Esta es la opinión también de otros sahábah y tábi in. La búsqueda de Ubayy lbn Ka'b en que, como Ibn Mas`úd, tiene la opinión de que quien hace ibádah durante todo el año podrá encontrarla. De acuerdo a una narración de Ad-Durrul Manthúr, se sabe que Ibn Mas`úd (radialláhu 'anhu) narra esto de Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam).

Entre los A-immah, la opinión bien conocida del Imám Abú Hanifah (rahmatulláhi 'aleihi) es que Lailatul Qadr se mueve a través del año, mientras que otra opinión, es que se mueve a través de Ramadán. Sus famosos discípulos y seguidores, el Imám Muhammad (rahmatulláhi 'aleihi) e Imám Abú Yúsuf (rahmatulláhi 'aleihi), tienen la opinión de que esta noche se encuentra en una fecha desconocida del Bendito Mes. El Imám Sháfi'i sostiene que ocurre probablemente el veintiuno. El Imám Ahmad (rahmatulláhi 'aleihi) y el Imám Málik (rahmatulláhi 'aleihi) sostienen que se encuentra en las últimas diez noches de Ramadán, cambiando de año en año.

No obstante la gran mayoría de los 'ulamá tienen la esperanza de que la noche del Qadr llegue el veintisiete sin cambiar de un año a otro.

Ibn A1 `Arabi (rahmatulláhi 'aleihi) dijo: "En mi opinión, la opinión de que Lailatul Qadr viene en varias noches del año es la más correcta, pues yo la he visto dos veces durante el mes de Sha'bán el quince y el diecinueve, y la he visto dos veces entre las diez noches en medio de Ramadán la del trece y la del dieciocho. Y además la he visto en las noches impares de los últimos diez días de Ramadán. Por ello, estoy seguro, que puede caer en cualquiera de las noches del año, pero especialmente en Ramadán."

Sháh Waliyulláh (rahmatulláhi 'aleihi) de Delhi creía que Lailatul Qadr ocurría dos veces cada año:

(a) Una es aquella en la cual las órdenes de Alláh Ta'álá fueron reveladas (a los ángeles). Esta es también la noche en que el Sagrado Corán fue hecho descender desde Al Lauhul Mahfúdh a los cielos. Esta noche no viene en Ramadán solamente sino que se mueve a través del año. Sin embargo, la noche en que fue revelado el Corán ocurrió en Ramadán y preferentemente cae en Ramadán.

(b) La segunda Lailatul Qadr es una de gran valor espiritual, cuando bajan los ángeles en gran número y los shayátin son alejados y es un momento en que las súplicas y adoraciones son aceptadas. Esta viene sólo en Ramadán durante las noches impares de los últimos diez días de este Bendito Mes (Esta opinión es la más aceptada por mi padre, que falleció (rahmatulláhi 'aleihi).

De cualquier modo, si hay dos Lailatul Qadr o sólo una, aún así no cambia el hecho de que debe ser buscada de acuerdo a nuestro valor y capacidad. Si no se puede a través del año, entonces en Ramadán completo, si esto todavía es difícil, entonces durante los últimos diez días, y si esto aún es difícil, entonces en las noches impares de los diez últimos días. Si ya se han desperdiciado estas oportunidades, entonces no se debe dejar por ningún motivo que la noche del veintisiete se vaya sin provecho. Si en este caso, por una Bendición de Alláh Ta'álá y por tu buena fortuna esta es la noche del Qadr, entonces todos los placeres de la vida mundana en comparación con ella serán insignificantes. Finalmente, aunque uno falle en encontrar esta noche, al menos toda la recompensa por las `ibádát serán recibidas.

En todo el año la oración del magrib y de 'ishá deben realizarse en yamá`ah, pero en Lailatul Qadr la recompensa por ambas oraciones es mayor. Es una gran bendición de Alláh Ta'álá el que cuando alguien se esfuerza en los asuntos religiosos y no puede lograr el éxito en alguno de ellos, aún así es recompensado por el esfuerzo. No obstante, hay quienes no dejan una sola piedra sin mover en servicio del Din. Por el contrario, en los asuntos mundanos, cuando no se obtiene lo que se busca, incluso los esfuerzos se contabilizan como pérdidas, en este último caso hay numerosas personas que gastan su tiempo y se esfuerzan por obtener cosas mundanas que son infructuosas y sin valor y no obtienen ni siquiera una ventaja que les sirva de consuelo.

"¿QUÉ COMPARACIÓN EXISTE

ENTRE LA LUZ DE UNA LÁMPARA

Y LA LUZ DEL SOL,

Y MIRAR LOS DIFERENTES CAMINOS

CUAN DISTANTES ESTÁN ENTRE SÍ?"

Hadith Número Seis

'Ubádah Ibn Sámit (radialláhu 'anhu) narra que le preguntó a Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) acerca de Lailatul Qadr, él (sallalláhu 'aleihi wa sallam) respondió: "Es en Ramadán durante los diez últimos días, en las noches impares, puede ser la del veintiuno, veintitrés, veinticinco, veintisiete y el veintinueve, o la última noche de Ramadán. Cualquiera que este levantado en 'ibádah durante esta noche, con una fe sincera y con la genuina esperanza de obtener su recompensa, todos sus pecados anteriores le serán perdonados. Entre los signos de esta noche encontramos, que se trata de una noche serena, quieta, luminosa, ni calurosa ni fría; la luna es clara sin emitir rayos; las estrellas no son arrojadas (para golpear a los shayátin) hasta el amanecer. Otros signos son que el sol aparece sin emitir rayos resplandecientes, parecido a la luna llena. En aquel día Alláh Ta'álá prohibe a los shayátin que se levanten junto con el sol". (No como otros días en que shaitán aparece al salir los rayos del sol).

Comentario

Parte de lo que ha sido mencionado en este hadith ya ha sido tratado. Los signos son claros y no necesitan más explicaciones. Sin embargo, hay otros signos además de los que ya se han enumerado y que están en los ahádith y en las experiencias de los que han tenido la bendición de encontrarla. El signo que más comúnmente se menciona es el de la salida del sol "sin rayos resplandecientes", los otros signos no necesariamente se ven siempre. Un sahábi llamado 'Abdah Bin Ab! Lubábah (radialláhu 'anhu) dijo: "En la tarde del veintisiete yo probé el agua del mar y estaba dulce" Aiyúb Bin Jálid (rahmatulláhi 'aleihi) dijo: "Una vez hice gusl con agua del mar y estaba dulce. Esto ocurrió en la noche del veintitrés". Algunos masháij han escrito que en la tarde de Lailatul Qadr todas las cosas se prosternan y vuelven a su posición. Estas son cosas que sólo pueden ver a quiénes Alláh Ta'álá, con Su generosidad les permite esta posibilidad, y no la gente común.

Hadith Número Siete

'Áishah (radialláhu 'anha) Dijo: "¡Oh Mensajero de Alláh! Si me encuentro en Lailatul Qadr ¿Qué debo decir? El Profeta (sallalláhu 'aleihi wa sallam) respondió: "Di: Alláhumma innaka 'afuwun tuhibbul 'afua fafu ánni” ¡Oh Alláh! Tú eres perdonador y amas el Perdón, Perdóname.

Comentario

Esta es una oración en la cual se implora a Alláh Ta’álá en Su Infinita Gracia, que nos perdone por nuestros pecados. ¿Qué otra cosa podríamos pedir?

“NO EXIJO QUE MIS ORACIONES SEAN ACEPTADAS,

TODO LO QUE PIDO

ES QUE MIS PECADOS

SEAN TACHADOS

POR LA PLUMA DEL PERDÓN"

El Imám Sufián Thauri (rahmatulláhi 'aleihi) decía que dedicar esta noche para hacer du'á es mejor que cualquier otro acto de 'ibádah. Ibn Rayab (rahmatulláhi `aleihi) decía que era mejor no dedicarse sólo a hacer du'á, sino que practicar otras formas de 'ibádah como recitar el Corán, saláh, dhikr y otros actos de adoración. Esta última opinión es considerada correcta y más cercana a lo que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) ha dicho, como hemos visto en los ahádith.

I'TIKÁF

(Retiro en la mezquita)

El significado de i'tikáf es el de retirarse en la mezquita con la intención expresa de hacerlo. De acuerdo a la escuela hanafi, hay tres tipos distintos de i'tikáf.

1. I'tikáf Wáyib (obligatorio)

Esta es obligatoria, cuando la persona le da ella misma este carácter. Por ejemplo, si una persona hace un voto a Alláh Tá álá para que Él le conceda algún deseo y se compromete a hacer i'tikáf durante cierto número de días. Desde el momento en que su deseo es concedido, este i'tikáf se convierte en una obligación para él. Una persona podría realizar un voto incondicional de realizar i'tikáf wáyib por un cierto número de días, desde el momento en que pronuncia este voto ese i'tikáf se vuelve wáyib para él.

2. I'tikáf Sunnah

Esta era una práctica frecuente de Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) y significa recluirse o retirarse en la mezquita para los últimos diez días de Ramadán.

3. I'tikáf Nafl (voluntario)

No hay un tiempo o duración específicos para hacerla. Una persona puede hacer la intención por cualquier número de días en cualquier momento del año, incluso por toda la vida. El Imám Abú Hanifah (rahmatulláhi 'aleihi) afirmaba sin embargo que este i'tikáf debía durar, al menos, por un día completo.

El Imám Muhammad (rahmatulláhi 'aleihi) sostenía que no hay un límite máximo o mínimo de tiempo. La fatwá (veredicto) al respecto señala, que si alguien entra en una mezquita, que haga la niyah (intención) de hacer i'tikáf por el período que estará en la mezquita, de esta manera, mientras se encuentre dentro de la mezquita en actos de 'ibádát, también recibirá la recompensa por haber hecho i'tikáf.

En vista de lo anterior, es aconsejable que cada uno al entrar en la mezquita para unirse a la congregación, haga la intención de hacer i'tikáf. En este caso, mientras se encuentre en saláh, dhikr, escuchando lecciones o el sermón, además recibe recompensa por i'tikáf. Siempre observé que mi padre, ya fallecido, solía hacer niyah de i'tikáf al entrar a la mezquita con el pie derecho. Ocasionalmente, para enseñar a los demás pronunciaba su intención en voz audible.

Objetivo y ventajas de i'tikáf

La recompensa por i'tikáf es muy grande. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) realizaba con frecuencia i'tikáf. El ejemplo de quien reside en la mezquita en i'tikáf, es como el de una persona que se dirige hacia algún lugar y permanece allí hasta recibir lo que buscaba.

"QUE MI ALIENTO LLEGUE A TUS PIES,

ESTE ES EL ANHELO DE MI CORAZÓN,

ESTE ES MI DESEO"

"TÚ ERES AQUEL CUYAS PUERTAS DE MISERICORDIA

SIEMPRE ESTÁN DISPUESTAS A DAR.

PREGUNTA A MÚSÁ ACERCA DEL DIN DE ALLÁH,

ÉL FUE POR FUEGO, Y REGRESÓ CON LA PROFECÍA."

Cuando alguien golpea a nuestra puerta y rehúsa marcharse hasta que se le entregue lo que pide, estoy seguro que incluso el de corazón más duro de entre nosotros, accederá a darle lo que está requiriendo. Cuánto más Misericordioso es Alláh Tá álá, que concede incluso sin que se le pida.

Si uno se aleja de las cosas mundanas y va hacia las puertas de Alláh Ta’álá, ¿Qué duda podría tener de que sus ruegos serán aceptados? Y, cuando Alláh Ta'álá concede su favor a una persona ¿Podría alguien acaso describir el éxtasis y el enriquecimiento que producen estos tesoros? ¿Cómo podría alguien siquiera describir lo que no ha obtenido? ¿Puede un niño describir la adultez?

“LA ROSA QUE LE HE DADO A MI CORAZÓN,

LA FLOR A LA QUE HE SIDO SACRIFICADO O PARA GANARLA

(ENCONTRANDO A MI AMADO) O PARA MORIR. "

'Allámah Ibn Al Qaiyim (rahmatulláhi 'aleihi), al explicar el significado de i'tikáf, escribe que el verdadero objetivo de i'tikáf es desviar el corazón de todo, excepto Alláh Ta'álá y permanecer unido con Él solamente, llegando a formar una conexión espiritual con el Creador.

Todo lo mundano es apartado para ganar la atención de Alláh Ta'álá. Todos los pensamientos, deseos, amor y devoción se concentran sólo en Él. Por ello, se alcanza Su amor, un amor y amistad que será la única compañía en la soledad de la tumba. Cuando se posee esto, quién podría imaginar el éxtasis que experimentará en la tumba.

"MI CORAZÓN BUSCA SU OPORTUNIDAD

DE DÍA Y DE NOCHE,

ME SIENTO CON EL PENSAMIENTO

DE AMBOS MUNDOS

(PARA CREAR LAS CONDICIONES DE LA MEDITACIÓN)"

En el "Maráqil Faláh" (libro de jurisprudencia), el autor escribe que el i'tikáf, cuando se hace correctamente y con sinceridad, es una de las obras más virtuosas. No se podrían enumerar las grandes ventajas y beneficios que hay en ello. Lo que sucede, es que el corazón es alejado de todo excepto de Alláh Ta'álá, mientras toda nuestra vida es colocada en la entrada de Su puerta.

"EL PESAMIENTO

ESTÁ EN MI CORAZÓN

COMO EN EL UMBRAL

AL QUE DEBO CAER,

ES LA GRACIA DEL PORTERO

DEJARA CUALQUIERA

ESTAR Y PERMANECER

EN LA PUERTA.”

Uno permanece en 'ibádah incluso durmiendo, haciendo un esfuerzo para aproximarse a Él. Alláh Ta'álá dice: "...y quien se acerque a Mí un palmo, Me acercaré a él un brazo, y quien se acerque a Mí un brazo, Me acercaré a él dos brazos; y quien venga a Mí caminando, Iré a él corriendo".

En i'tikáf, uno va hacia la casa de Alláh Ta’álá y el Más Honorable de los anfitriones, siempre honrará a quienes Le visitan. En i'tikáf se está dentro de la fortaleza de Alláh Ta'álá, donde ningún enemigo le puede atacar. Sobre esta ibádah se narran numerosas otras virtudes.

Donde realizar I'tikáf

El mejor de los lugares para i'tikáf en el caso de los hombres, es la mezquita del Haram en Makkah, luego la mezquita del Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam), (Masyidun-Nabawi en Al Madinah) y después Baitul Muqaddas, luego, la mezquita de nuestra localidad y, finalmente, pero no menos importante, la mezquita de nuestro barrio. El Imám Abú Hanifah (rahmatulláhi aleihi) dijo que debía de ser una mezquita donde se realizaran las cinco oraciones diarias, mientras que los Imám Abú Yúsuf (rahmatulláhi 'aleihi) y el Imám Muhammad (rahmatulláhi 'aleihi) están de acuerdo en que cualquier mezquita que esté en conformidad con la shari'ah sirve para hacer i'tikáf, aunque no se realice el saláh con regularidad en ellas.

Para las mujeres, el i'tikáf debe realizarse en el hogar. Si no hay una mezquita en la casa, entonces debe hacerse en una habitación que se preparará para ello. El i'tikáf es, de hecho, más simple para las mujeres. En la habitación destinada para la oración, ella se retirará, Las labores domésticas, han de ser realizadas por las hijas o la servidumbre, mientras que la mujer en i'tikáf recibirá su recompensa espiritual por ello. Es bastante desafortunado que a pesar de las facilidades, nuestras mujeres se priven de las bendiciones de i'tikáf.

Hadith Número Uno

Abú Sa'id Al Judri (radialláhu 'anhu) narró que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) realizó i'tikáf durante los primeros diez días de Ramadán. Luego lo hizo por los diez días siguientes dentro de la mezquita en una tienda turca instalada en su interior. Luego él (sallalláhu 'aleihi wa sallam) asomó su cabeza por sobre la tienda y dijo: "He realizado i'tikáf buscando Lailatul Qadr por los primeros diez días de Ramadán, luego por los diez días del medio, hasta que alguien vino a mí (un ángel) y me dijo: "Está en los últimos diez días", así quien haya hecho i'tikáf conmigo que continúe por los últimos diez. Yo había sido informado acerca de que noche se trataba y luego se me hizo olvidar. Sus signos son: "Me vi a mí mismo prosternándome frente a Alláh Ta'álá con mi cabeza en el barro en la mañana después de la noche". Buscad Lailatul Qadr entre las últimas diez noches impares de Ramadán". Abú Sa'id dijo: "Esa noche llovió, el techo de la mezquita, hecho con hojas de palmeras, goteó y vi a Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam), y en su frente había restos de agua y barro, Esto ocurrió en la mañana del veintiuno haciendo suyúd en el barro."

Comentario

Solía ser una práctica habitual de Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) realizar i'tikáf en Ramadán. A veces se quedaba haciendo i'tikáf todo el mes y durante el último año de su vida, hizo i'tikáf por veinte días. Por causa de que él (sallalláhu 'aleihi wa sallam) solía hacer i'tikáf en la mezquita los últimos diez días, los sabios consideran que es una sunnah muakkadah (que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) nunca dejó de hacerla), realizarla por este período.

De este hadith, se deduce que el mayor objetivo de i'tikáf es buscar Lailatul Qadr y ¿Qué otra forma de hacerlo podría ser mejor que en i'tikáf, cuando uno se encuentra en permanente 'ibádah, incluso durmiendo? Aún más, en i'tikáf uno está liberado de las obligaciones diarias, y dedica todo el tiempo a hacer dhikrulláh y a la meditación. Para quienes valoran Lailatul Qadr no hay nada mejor que hacer i'tikáf. A lo largo de Ramadán, Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) se esforzaba y aumentaba sus 'ibádát. Se puede leer en diferentes narraciones de Bujári y Muslim que, al llegar los últimos diez días de Ramadán, el Profeta (sallalláhu `aleihi wa sallam) se esforzaba al máximo. Él mismo permanecía despierto toda la noche y despertaba a los miembros de su familia. 'Áishah (radialláhu 'anha) relata que: "Durante Ramadán, Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) amarraba su izár (trozo de tela rectangular que se usa para cubrir la parte inferior del cuerpo), estaba despierto toda la noche y despertaba a su familia (para que también hicieran sus ‘ibádát)".

Amarrar sus ropas significa que él (sallalláhu 'aleihi wa sallam) se esforzaba al máximo en actos de adoración o puede significar que dejaba de lado todo tipo de contacto sexual, para dedicarse solamente a sus 'ibádát.

Hadith Número Dos

Ibn 'Abbás (radialláhu 'anhuma) relata que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "La persona que hace i'tikáf, permanece libre de pecado y está obteniendo la misma recompensa de quienes hacen obras rectas (aunque no haya realizado tales obras sino simplemente por haber estado retirado dentro de la mezquita)".

Comentario

Cuando alguien hace i'tikáf en la mezquita, no le está permitido salir fuera de ella para atender algún asunto mundano. Sólo podrá hacerlo para hacer sus necesidades, hacer sus abluciones o para ir a la oración del Yumú’ah, si es que ésta no se hace en la misma mezquita, después de la cual debe regresar.

Este hadith apunta a dos grandes beneficios de i'tikáf. Primero, uno está a salvo de los pecados. Es cierto que muchas veces uno comete pecado sin haberlo querido hacer (el mundo está, por todas partes, lleno de tentaciones). Cometer un pecado en el bendito mes de Ramadán es, de hecho, una gran injusticia en contra de nosotros mismos y, el i'tikáf, es un medio para protegernos, pues al permanecer recluidos en la mezquita, aunque podría parecer que nos econtramos en desventaja por no poder realizar buenas obras como seguir a un cortejo fúnebre o visitar a los enfermos no es así porque de acuerdo con este hadith, uno será recompensado por estas obras aunque no las haya realizado. ¡Qué gran favor de Alláh Ta'álá, y qué inmensa Su Bondad! Por realizar 'ibádah uno recibirá la recompensa de otras numerosas 'ibádát. De hecho, Alláh Ta`álá busca la más pequeña razón para conceder sus bendiciones que pueden ser obtenidas con un poco de esfuerzo y de súplica.

“ÉL CONCEDE SIN PEDIR NADA A CAMBIO,

NO SE BASA EN EL VALOR,

ÉL NO NECESITA EL PRECIO"

¡Si sólo apreciásemos y comprendiésemos estos favores como se merece! Pero esto sólo puede venir si entra en nosotros el verdadero amor y dedicación a nuestro Din.

"SU BONDAD LO ABARCA TODO,

¿QUÉ TENDRÍA EN CONTRA DE TI

SI TÚ ERES MERECEDOR?

SI LO MERECES, ENTONCES

RECIBIRÁS BENEFICIOS."

Hadith Número Tres

Ibn 'Abbás (radialláhu 'anhuma) narra que una vez, mientras se encontraba haciendo i'tikáf en la mezquita del Profeta Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam). Un hombre vino hacia él, lo saludo, se sentó, y éste le dijo: "Te veo triste y aproblemado", El hombre respondió: "Si, hijo del tío de Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam), estoy aproblemado pues debo cumplir una obligación que tengo con cierta persona. Te juro por la santidad de quien reside en este sagrado lugar que no soy capaz de cumplir con ella". Le preguntó: "¿Podría interceder con aquella persona por ti?" El hombre respondió: "Por cierto, si así lo deseas." Se puso los zapatos y procedió a salir de la mezquita y este hombre le dijo: "¿Te has olvidado que estás en i'tikáf?" Con lágrimas en los ojos Ibn 'Abbás (radialláhu ‘anhuma) respondió: "No, ciertamente oí decir a quien mora en esta tumba, y aquel momento está fresco en mi memoria: "Quien se encamina y hace un esfuerzo por ayudar a su hermano musulmán, este servicio será mejor para él que hacer i'tikáf por diez años, y quien hace i'tikáf por un día, sólo buscando la complacencia de Alláh, Alláh abrirá tres trincheras entre él y el fuego del infierno, y éstas tendrán una distancia entre cada una, del ancho del cielo y de la tierra". (At-Tabráni)

Comentario

Dos cosas aparecen con claridad en este hadith. La primera, es que sólo por una día de i'tikáf, Alláh Tá álá abre tres trincheras entre quien realiza esta acción y el fuego de Yahannam, cuya extensión abarca la distancia que hay entre los cielos y la tierra. Por lo mismo mientras más días se cumplan realizando esta acción, mayor será la recompensa. En el "I<ashful Gummah", 'Allámah Sha'ráni (rahmatulláhi 'aleihi) relata un hadith en que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Cualquiera que realice i'tikáf en los últimos diez días de Ramadán, recibirá la recompensa de dos Ha" y dos `Umrah y cualquiera que haga i'tikáf en la mezquita entre las oraciones del magrib y el 'ishá dedicado solamente a hacer saláh y recitar el Corán, Alláh le preparará un palacio en el Yannah".

En segundo lugar, se nos demuestra que resolver la necesidad de un hermano musulmán, es retribuido con una recompensa mayor que la de diez años de i'tikáf. Por ello Ibn 'Abbás (radialláhu 'anhuma) rompió su i'tikáf, por supuesto, era posible para él continuarlo posteriormente (lo que él en realidad hizo fue salir de la mezquita para aliviar el problema de su hermano que estaba seriamente complicado).

Los 'ulamá de Tasauwuf dicen que Alláh Ta'álá siente compasión por quienes tienen el corazón roto y, es por ello, que hemos sido severamente advertidos acerca de tener mucho cuidado con la súplica que un oprimido hace a Alláh Ta'álá. Cada vez que Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) designaba a alguien como gobernador, entre los consejos que le daba, solía decir: "Cuídate siempre de la maldición del oprimido".

"TEME LA SÚPLICA DEL OPRIMIDO

Y DE LOS QUE CLAMAN,

PUES LA ACEPTACIÓN ES BIENVENIDA

EN LAS PUERTAS DE ALLÁH"

Debemos notar que i'tikáf se rompe en el momento en que salimos de la mezquita, aunque sea para aliviar a un hermano musulmán que se encuentre en dificultades. Cuando esta i'tikáf es wáyib, deberá ser realizada de nuevo completamente. Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) no dejaba la mezquita excepto para hacer sus necesidades y sus abluciones. Tal como Ibn 'Abbás (radialláhu 'anhuma) dejó la mezquita para ir a auxiliar a su hermano, el mismo espíritu animó a aquel soldado que agonizaba en la batalla de Yarmúk y que rehúso beber el agua que se le ofrecía antes que su hermano. Por otra parte, es posible que Ibn 'Abbás (radialláhu 'anhuma) estuviese realizando i'tikáf nafl, en cuyo caso es permitido romperlo.

A modo de conclusión, quisiera ahora citar un largo hadith que contiene muchas virtudes para finalizar este libro.

Hadith Número Cuatro

Ibn 'Abbás (radialláhu 'anhuma) dijo que escuchó al Profeta Muhammad (sallalláhu `aleihi wa sallam) decir: "Ciertamente el Yannah se perfuma con una dulce fragancia durante Ramadán. Desde el principio del año hasta su fin, es decorado a la espera de la llegada del bendito mes. Cuando la primera noche de Ramadán aparece, un viento sopla desde debajo del 'Arsh (Trono). Su nombre es Muthirah y hace que las hojas de los árboles del Yannah susurren y suenen las manijas de sus puertas, produciendo un melodioso sonido que ningún oyente había oído antes. Las mujeres del paraíso se levantan y se ubican en los balcones del Yannah y exclaman: ¿Hay alguien suplicando a Alláh Ta'álá para que sea casado con nosotras? Entonces dirán estas doncellas: "¡Oh Riduán! portero del Yannah ¿Qué noche es esta?" Él responderá: "Labbaik, esta es, de hecho, la primera noche de Ramadán, cuando las puertas del paraíso se abren para aquellos que ayunan entre la Ummah de Muhammad."

Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo además: "Dice Alláh Ta'álá, ¡Oh Riduán! Abre las puertas del Yannah y ¡Oh Málik! (el encargado de guardar las puertas del infierno) Cierra las puertas de Yahannam para aquellos de entre la ümmah de Ahmad que ayunan, ¡Oh Yibril! Ve a la tierra y ata a los shayátin con cadenas y lánzalos al océano para que no hagan ningún mal que pueda estropear el ayuno de la ümmah de Mi amado Muhammad". Alláh ordena a un heraldo de los cielos que anuncie tres veces durante cada noche de Ramadán: "¿Hay alguien que pida algo de Mi para que yo pueda concedérselo? ¿Hay alguien que se arrepienta ante Mí para que Yo tenga Misericordia de él? ¿Hay alguien que Me pida perdón para que Yo acepte su arrepentimiento? ¿Quién está ahí que deba dar un préstamo a Uno cuya riqueza no disminuye y Quien cumple debidamente sin descuentos injustos?".

Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Cada día al momento del iftár (momento de romper el ayuno), Alláh Ta'álá libera a miles de miles (un millón) de almas de Yahannam, todas quienes ya estaban condenadas a entrar en él. En el último día, Él libera a tantas almas como aquellas que han sido liberadas a lo largo de todo el mes. En la noche de Lailatul Qadr, Alláh Ta`álá ordena a fibril ('aleihis salám) que descienda a la tierra con un grupo de ángeles, ellos descienden llevando una bandera de color verde que es colocada en lo alto del Ka'bah. Yibril ('aleihis salám) tiene cien alas, dos de las cuales son desplegadas en esta noche, y su extensión abarca el oriente y el poniente, luego envía a los ángeles para que se dispersen en todas direcciones durante esta noche y saluden a todos quienes se encuentren, de pie o sentados, en oración o adorando a Alláh Tá álá. Ellos les saludan y estrechan sus manos con estos hombres y dicen "Ámin" después de todas sus súplicas hasta que llega el amanecer y entonces dice Yibr?1 ('aleihis salám): "Partid ¡Oh grupo de ángeles de Alláh, Partid!" Los ángeles preguntarán: "¿Oh Yibr?1? ¿Qué ocurrió con las necesidades y suplicas que estos siervos creyentes de entre la Ummah de Ahmad hicieron a Alláh Ta'álá?" Yibril ('aleihis salám) responderá: "Alláh Ta'álá les ha visto con Misericordia y les ha perdonado a todos excepto a cuatro clases de personas".

Preguntamos: "¿Quiénes son estas personas? ¡Oh Mensajero de Alláh!" Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) respondió: "Los que tienen el hábito de beber alcohol, los desobedientes con sus padres, los que rompen sus relaciones familiares y los musháhin". Le preguntamos entonces: "¡Oh Mensajero de Alláh! ¿Quién es un musháhin?". Dijo (sallalláhu 'aleihi wa sallam): "Aquellos que guardan malos sentimientos de sus hermanos en los corazones y que rompen relaciones con ellos".

Luego continuó: "En la noche del `idul Fitr, llamada Lailatul Yáizah (noche de la premiación) y en la mañana del `id, Alláh Ta'álá envía ángeles a todos los rincones y caminos de la tierra, para que anuncien con una voz que todas las criaturas pueden oír excepto los humanos y los genios "¡Oh nación de Muhammad! Salid de vuestros hogares hacia un Señor que es Graciabilísimo y Noble, Quien concede en abundancia y perdona los pecados mayores". Cuando las personas van hacia la oración del `id, Alláh Ta'álá pregunta a los ángeles: ¿Cuál es la recompensa para los empleados que han cumplido con su trabajo?". Los ángeles responden: "¡Oh Amo y Señor! Su derecho es recibir la recompensa total por sus servicios". Alláh Ta'álá dirá entonces: "Sed testigos ¡Oh ángeles Míos! Por haber ayunado durante el mes de Ramadán, por haber hecho oraciones para Mí durante las noches, les He concedido como recompensa Mi complacencia y Mi perdón. ¡Oh siervos Míos! pidan ahora de Mi, pues juro por Mi Honor y Mi Grandeza, que lo que pidáis de Mi en esta asamblea por vuestras necesidades de la Otra Vida os lo concederé; y lo que pidáis de Mi por vuestras necesidades mundanas Lo veré favorablemente. Por Mi Honor juro, en tanto Me obedezcáis, cubriré vuestras faltas. Por Mi Honor y Mi Grandeza, Juro que no los deshonraré entre los malhechores y los incrédulos. ¡Marchad ya, Habéis sido perdonados, estáis complacidos de Mi y Yo lo estoy de vosotros!". Los ángeles, viendo esta gran recompensa concedida por Alláh Ta'álá a la Ummah de Muhammad en este día del `id se vuelven muy felices y complacidos".

¡Oh Alláh! Haznos de entre aquellos afortunados. Ámin.

Comentario

Las páginas anteriores de este libro, contienen casi todo lo que se dijo en este largo hadith. No obstante, algunos puntos han de ser atendidos. Vemos que hay algunos que se verán privados del perdón en Ramadán y son ciertamente desafortunados por no poder compartir los grandes regalos de Alláh Ta'álá que son concedidos en la mañana del 'id, entre estas personas se encuentran los que discuten y rompen sus relaciones con la gente y que desobedecen a sus padres.

Preguntémosle a ellos: si han causado el descontento de Alláh Tá álá ¿Dónde podrían encontrar refugio sino en Él? Es triste que, por la razón que sea, se hallen a sí mismos merecedores de la ira de Alláh Ta'álá, de Su Mensajero (sallalláhu 'aleihi wa sallam) y de Yibril ('aleihis salám), a la vez que se han privado ellos mismos del perdón de Alláh Tá álá. ¿Quién les concederá refugio entonces? ¿Quién y qué podrá estar junto con los que se han ganado la desdicha de Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam)? ¿Quién podrá ayudarlos cuando el ángel más cercano a Alláh Tá álá ha hecho un du'á en su contra mientras que Alláh Ta'álá les ha excluido de Su Perdón y Su Misericordia? Ruego a mis queridos hermanos y hermanas que piensen sobre su propia situación en este momento. Apártense de todo aquello que les aleja de Alláh Ta'álá, es tiempo aún para arrepentirse y corregir, pues mañana habremos de presentarnos en frente de Alláh Ta'álá, para ser juzgado y donde ni rango, ni riqueza, ni honor alguno servirán. Sólo nuestras acciones serán tomadas en cuenta por nuestro Juez, Quien conoce perfectamente nuestra situación en todo momento. Recordemos que Alláh Ta'álá puede perdonar nuestras faltas en tanto se trate de nuestra relación con Él, pero no perdonará las faltas que hayamos cometido con nuestros semejantes.

Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "La ruina de uno de los de mi Ummah, será la de quien, en el Día de Qiyámah, traerá sus buenas obras como el saláh, el ayuno y la caridad. Sin embargo, él maldijo a otro, acusó injustamente a alguien e hirió a otro, lo que resultará en que cada una de estas personas vendrá con tales acciones y darán testimonio en contra de él. Como castigo, sus buenas obras serán tomadas y puestas sobre las de las personas que agravió. Cuando sus buenas obras se hayan agotado, le serán traídos sus pecados que no podrá contrarrestar debido a que ya no posee buenas acciones a su favor. Por ello, entrará a Yahannam". Vemos entonces que a pesar de sus buenas obras, su pesar y tristeza serán indescriptibles. ¡Que Alláh Ta`álá nos libre, Ámin!

"ME ESFUERZO EN DIFERENTES LUGARES

SIN LOGRAR RESULTADOS Y AHORA,

DERROTADO, MIRO HACIA LOS CIELOS"

Otro punto importante que merece ser destacado, es que, como hemos visto repetidas veces, es la existencia de muchas obras y ocasiones que son un medio de obtener el perdón. El asunto aquí es, si se concede el perdón ¿Por qué debería ser otorgado una y otra vez? Dicho de otra forma, cuando una persona es perdonada no queda en ella ningún pecado. Entonces ¿Por qué se le concede nuevamente el perdón? La respuesta es que cuando le llega el perdón a alguien significa que sus pecados le fueron perdonados, pero cuando no tiene pecados sobre sí, quiere decir que se le ha concedido la Gracia y la Misericordia. Otro punto es que Alláh Ta'álá una y otra vez llama a sus ángeles a ser testigos ¿Por qué esto es así? Aquí se debe tener en cuenta que los asuntos del Qiyámah en el momento de rendir cuentas, un testigo será llamado adelante para testificar, luego los ambiá ('aleihimus salám) serán llamados a dar testimonio de si han entregado el mensaje. Muy a menudo, Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) decía: "Ciertamente seréis preguntados acerca de mí y mi misión, entonces dad testimonio de que si he entregado el mensaje".

En Bujári, leemos el hadith: "En el Día del Qiyámah, Núh (‘aleihis salám) será llamado y preguntado: ¿Entregaste el mensaje de manera apropiada?, él ('aleihis salám) responderá: "Sí, lo hice", entonces su Ummah será consultada: ¿Entregó él el mensaje? Ellos responderán:

"No, no llegó a nosotros ningún anunciador de buenas noticias ni tampoco alguien que nos advirtiera"

Luego, Núh (‘aleihis salám) será llamado a atestiguar y él llamará a Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam) y a su Ummah, ésta atestiguará a favor de Núh ('aleihis salám).

En algunas versiones de este hadith se dice que será preguntado: ¿Cómo sabéis que Núh ('aleihis salám) expuso las órdenes de Alláh Ta'álá (si no estuvisteis presente en aquél tiempo) Ellos responderán: "Porque nuestro Profeta (sallalláhu 'aleihi wa sallam) nos lo informó."

Del mismo modo los ambiá serán preguntados, por ello dice el Corán:

“De este modo hemos hecho de vosotros una comunidad justa para que dierais testimonio de los hombres y para que el mensajero lo diera de vosotros”

(Surah Al Bacará [2], ayah [143])

El Imám Fajruddin Rázi (rahmatulláhi ‘aleihi) escribe que en el Día del Qiyámah habrá cuatro tipos de testigos:

1. Los Ángeles,

"Cada alma vendrá acompañada de uno que la conducirá y de un testigo"

(Surah Qáf [50], áyah 21)

«No hay nada que diga, sin que tenga a su lado, presente, un vigilante»

(Surah Qáf [50], áyah 18)

"Cuando tenéis a dos guardianes pendientes de vosotros, nobles escriba que saben lo que hacéis"

(Surah Al Infitár [82], áyat 10, 11 y 12)

2. Los Profetas (ambiá),

«Y he sido testigo de ellos mientras permanecí en su compañía"

(Surah Al Máidah (5], áyah 117)

“¿Yqué pasará cuando traigamos aun testigo de cada comunidad y te traigamos a ti como testigo sobre ellos?”

(Surah An-Nisáá [4], áyah 41)

3. La Ummah de Muhammad (sallalláhu 'aleihi wa sallam),

"Se hará venir a los Profetas y los testigos"

(Surah Az-Zumar [39], áyah 69)

4. Las partes del cuerpo,

“Hoy les sellaremos la boca y serán sus manos las que nos hablen y serán sus pies los que den testimonio de lo que se ganaron”

(Surah Yasín [36], áyah 65)

El último hadith que discutiremos, entrega un jubiloso mensaje a los bienaventurados, Alláh Ta'álá dice que Él no humillará a quienes cumplan con sus obligaciones en frente de los incrédulos y pecadores. Este es un ejemplo de la inmensa Misericordia y bondad que Alláh Ta'álá muestra sobre el rango de los musulmanes. Además, para aquellos que buscan complacer a Alláh Ta'álá recibirán la bendición de que sus faltas y pecados serán cubiertos en esta ocasión.

'Abdulláh Ibn 'Umar (radialláhu `anhuma) narra que Rasúlulláh (sallalláhu `aleihi wa sallam) dijo: "En el Día del Juicio Final, Alláh Ta'álá llamará a un creyente para que se aproxime a Él. Una cortina será colocada de tal manera que nadie pueda ver y Alláh Ta'álá le mostrará cada una de sus faltas y pecados que este siervo admitirá. Al ver el gran número de faltas, esta persona sentirá que está perdido y que no se podrá salvar. Pero entonces Alláh Ta'álá dirá: En el mundo Yo cubrí tus faltas y en este Día también las he ocultado y perdonado para ti." Luego se le entregará su Libro de Buenas Obras".

El contenido de este hadith está presente también en otros ahádith. Uno debería de tener cuidado de no atacar a la gente recta por sus faltas, pues, es posible que estas les sean perdonadas. Es también posible que el verdadero perdedor sea aquel que calumnia y difama a quien busca, de alguna manera, complacer a Alláh Ta'álá. Es probable que Alláh Ta'álá oculte sus faltas y se las perdone por sus buenas obras, mientras que quien difama y habla mal de los demás y se burle de ellos, pueda estar construyendo su propia destrucción. ¡Quiera Alláh Ta'álá perdonarnos y tener misericordia de nosotros! Ámin.

Este hadith también afirma que en la noche anterior al ‘id es llamada la noche de la premiación, cuando Alláh Ta'álá entrega la verdadera recompensa. Esta noche también merece ser recocida apropiadamente. Es cierto que cuando se anuncia la fecha exacta del 'id, muchos de nosotros, incluso los más piadosos, nos dedicamos a dormir la última noche, no obstante que esta es una noche que debe dedicarse a la 'ibádah. Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo: "Quien permanece en oración durante la noche de los dos Id, con el propósito de ganar la recompensa, su corazón no morirá en el día en que los corazones estarán muertos". El significado de esto es que cuando el mal tome posesión de todo, ese corazón estará vivo (a salvo del mal). Puede referirse también al tiempo en que se soplará la trompeta que anuncia el Día del Qiyámah y su alma permanecerá consciente.

Rasúlulláh (sallalláhu 'aleihi wa sallam) dijo también: "Quien permanezca despierto en 'ibádah durante estas cinco noches, se hará obligatoria para él la entrada al Yannah, Lailatut-Tarwiyah (la noche que precede al día ocho de Dhul Hiyyah), Lailatul 'Arafah (la noche que precede al día nueve de Dhul t-Iiyyah), Lailatul Nahr (la que precede al diez de Dhul Hiyyah), la noche anterior al 'idul Fitr y la que precede al día quince de Sha'bán".

Los jurisprudentes musulmanes han escrito que es mustahab (recomendable) realizar 'ibádah en las noches que preceden a los días de 'id. Se reporta en el "Máthabata Bis-Sunnah" que el Imám Sháfi'i (rahmatulláhi `aleihi), narró que hay cinco noches en las cuales el du'á es aceptado: La noche antes de Yumu'ah; Las noches anteriores a ambos 'id; La noche primera de Rayab y la noche quince de Sha'bán (Lailatul Bará-ah).

Entre los piadosos se ha dicho que debido a la grandeza de la noche del viernes, debiéramos de usarlas para hacer 'ibádah durante el mes de Ramadán. Hay algunos ahádith donde se nos ha prohibido dedicar sólo esa noche para 'ibádah, por ello es mejor que se le agreguen una o dos noches más.

Hemos llegado al final de este libro, esperamos que sea beneficioso para quienes desean complacer a Alláh Ta'álá. Ruego a todos quienes han leído este libro para que hagan una súplica para mí, durante el tiempo tan especial de Ramadán, es posible que por ello Alláh Ta'álá me conceda su amor y felicidad. Ámin.

POEMAS DEL AUTOR

“AUNQUE SOY PECADOR E INDIGNO,

¡OH SEÑOR DEL MUNDO!”

"DONDE PUEDO VOLVER A ACERCARME A TU PUERTA?"

“¿QUIÉN ESTA AHÍ PARA UN MENDIGO COMO YO?

SINO Tú”

ESTOY DESTRUIDO,

PERDIDO EN LOS VIENTOS DE LA DESEPERACIÓN,

NO MIRES MIS OBRAS,

ARROJA UNA MIRADA DE BONDAD

¡OH Allah! POR TU MISERICORDIA,

BONDAD Y CLEMENCIA.

SOBRE MI HAY UNA NUBE DE PECADOS,

Y UN MAR DE DIFICULTADES BAJO MIS PIES.

LA TRISTEZA ME RODEA POR DOQUIER,

SE BONDADOSO PRONTO.

ALGÚN CAMINO DE LIBERTAD

PARA ESTA ALMA AFLIGIDA.

EL APOYO DE LA ADORACIÓN

ES PARA LOS ADORADORES.

EL APOYO DE LA ABSTINENCIA

ES PARA LOS ABSTINENTES.

Y SÓLO EL CORAZON SINCERO LLORA

POR ESTA INCAPACIDAD.

NO DESEO RIQUEZA NI POBREZA.

NI ADORACIÓN, NI PIEDAD.

NI BUSCO EL CONOCIMIENTO O LA ELOCUENCIA.

DESEO UN CORAZÓN ADOLORIDO POR ALLÁH.

LA INTELIGENCIA, LA CONCIENCIA,

LA PREOCUPACIÓN Y LAS BENDICIONES

DE ESTE MUNDO QUE ME HAZ CONCEDIDO,

¡OH ALLÁH! SON INCONTABLES.

PERO DAME AHORA, ¡OH ALLÁH!

LA BENDICION QUE ME SERVIRÁ PARA SIEMPRE.

LA CONDICIÓN DE ESTE DESAFORTUNADO,

ES ESTAR ABATIDO Y ARRUINADO.

¡OH Alláh! AYÚDAME,

ESTE ES EL TIEMPO DE AYUDAR,

PUES TÚ ERES BONDADOSO,

Y TÚ MISERICORDIA

NO TIENE LIMITES.

AUNQUE SOY UN SIERVO PECADOR,

LLENO DE FALLAS, MI PECADO ES MI CORAJE,

Y TU NOMBRE ES GAFUR (El Perdonador).

SOY TUYO, NO IMPORTA QUE SEA YO,

¡OH BONDADOSO SEÑOR! ERES EL SANADOR,

SUFICIENTE EN LA DIFICULTAD

ERES SUFICIENTE PARA MI,

ERES MI SEÑOR, ERES EL MEJOR

CONSUELO PARA MI."

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